martes, 11 de noviembre de 2014

Gastronomía en el límite (IV): Comida basura

[Esta entrada participa en la I edición del Carnaval de Neurociencias]

Cuando me refiero a «basura» lo hago con toda la cautela del mundo porque el término «comida basura» no me gusta especialmente, exige matices y es demasiado amplio y confuso. Pero para que nos entendamos, la comida basura es aquella que aporta cantidades desmesuradas de azúcares, grasas y sal.

Comenzamos como venimos haciendo con esta serie. De forma audiovisual. En esta ocasión con un mini-reportaje de ABC News sobre un insólito restaurante que se encuentra en la capital del juego, en Las Vegas. Os advierto de que es un poco más largo de lo habitual (8:23) pero muy jugoso, por decir algo... Ah, y el parecido del dueño del restaurante con el físico y divulgador Jim Al-Khalili es de lo más inquietante que visto en mucho tiempo. Dentro vídeo:



Increíble. No tiene desperdicio, valga la rebundancia. Y mejor que no lo tenga porque como acabáis de ver la enfermera te azota si te dejas la hamburguesa. Algunos lo harán a propósito, que hay gente para todo. En fin, marketing y freak show aparte, vamos con la ciencia.

¿Por qué es tan adictiva este tipo de comida? 

La hipótesis de partida es que este tipo de comida basura produce una adicción similar a la que se produce por efecto de otras drogas de abuso como la cocaína o las anfetaminas. Es un poco fuerte, la verdad, pero bastante cierto.

Existen bastantes estudios que parecen confirmarlo. El mecanismo que se pone en marcha cuando abusamos de la comida basura está directamente relacionado con los circuitos de recompensa de nuestro encéfalo y sobre cómo obtenemos el placer. Y por la  acción de una molécula muy feliz: la dopamina.



Las drogas de abuso, especialmente cuando se consumen de forma continuada, provocan un aumento de la liberación de dopamina, principalmente en una pequeña región del encéfalo llamada núcleo accumbens.


La región sombreada en rojo es el núcleo accumbens

La dopamina es un neurotransmisor (aunque también es neurohormona) implicada, entre otros, en los procesos de procesamiento de la información relacionada con la recompensa. En concreto, la dopamina ejerce dos funciones diferenciadas: facilita el aprendizaje relacionado con la recompensa por un lado, y posibilita ese recuerdo del estímulo asociado a la recompensa.

Liberamos dopamina cuando buscamos la forma de obtener una recompensa de tipo primario, como la comida o el sexo, y dejamos de segregarla cuando hemos aprendido la manera directa de obtenerla. ¿Os habéis planteado el porqué de que los retos o situaciones nuevas en nuestra vida nos agraden al principio y luego se conviertan en vivencias aburridas cuando pasan a ser cotidianas? Es resultado de esta función de la dopamina.

La otra función  de la dopamina guarda relación con la recompensa que se produce en una fase posterior al aprendizaje. Nuestra molécula de la felicidad interviene en la inducción del recuerdo del estímulo asociado a la recompensa y de la información necesaria para ejecutar la respuesta necesaria para la consecución del premio.

¿Significa esto que la dopamina presente en nuestro encéfalo puede compararse con la acción otras drogas?

Bueno, más o menos sí, pero hay una diferencia vital. La repetición de los estímulos cuando son naturales disminuye, hasta llegar a extinguirse, la liberación endógena de dopamina. Por el contrario, cada vez que se consume una droga de abuso se libera irremediablemente dopamina, y en cantidades muchísimo mayores. Más de diez veces superiores en algunos casos, y eso para nuestro encéfalo es mucho.

La comida basura actúa de forma muy parecida, salvando las distancias, ya que la liberación de dopamina es menor que la que se libera con otras drogas y no hay otro tipo de efectos colaterales implicados. Pero el mecanismo parece ser similar.

La adicción, en su inicio está motivada y dirigida hacia un
objetivo concreto como es la obtención de placer y bienestar. Con el tiempo, el consumo de este tipo de comida se puede convertir en un hábito. Y puede originar problemas como la obesidad o el tan ansiado ataque cardíaco que promete nuestro inquietante doble de Jim Al-Khalili en su restaurante (este es Jim).

Os ha gustado el vídeo, ¿verdad? ¿Notáis la dopamina? :-P Pues os dejo con un poco más de pecado ;-)



Sed buenos y comed lo que os apetezca sin abusar, con criterio y con cabeza. Sobre todo esto último, si sois de los que tomáis todo en forma literal. ;-P

Seguiremos con la serie...
______

NOTA: El tema de la acción de la dopamina y las adicciones o la relación con la 'comida basura' es mucho más complejo (por ejemplo, no he entrado en los receptores D2 y esas cosas). He intentado dar un pequeño esbozo de carácter meramente divulgativo e introductorio con mi acostumbrado estilo gamberril. Aquí os dejo más información seria:

http://www.eurekalert.org/pub_releases/2013-05/cafn-atu051613.php

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2947358/

http://www.sebbm.com/dossier172_intro.htm

http://www.nature.com/neuro/journal/v13/n5/full/nn.2519.html

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3124340/

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/03/26/neurociencia/1269629360.html

http://www.experientiadocet.com/2010/09/camino-al-exito.html

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