martes, 29 de agosto de 2023

Giordano Bruno

 

Campo de' Fiori, agosto 2018


En el vasto panorama de la historia del pensamiento, pocos nombres han inspirado tanto como Giordano Bruno. Nacido en 1548 en Nola, Italia, este pensador renacentista desafió con valentía los confines de la ortodoxia religiosa y los límites de la razón en una época en que los desafíos tenían consecuencias trascendentales. La vida de Bruno es una mezcla cautivadora de exploración intelectual audaz y lucha implacable contra las convicciones arraigadas de su tiempo.

Desde sus primeros años, Bruno mostró una inclinación innata hacia el cuestionamiento y la búsqueda de la verdad. Ingresó a la Orden Dominicana, pero pronto se encontró en desacuerdo con las enseñanzas dogmáticas de la Iglesia Católica. Su búsqueda lo llevó a recorrer Europa, entablando debates fervientes y menudo políticos con las figuras más influyentes de su época. Bruno sostenía la creencia en la infinitud del universo y la existencia de múltiples mundos habitados, ideas que lo llevaron a colisionar con las opiniones establecidas de un cosmos centrado en la Tierra.

Fue en sus años de estancia en Londres donde Bruno desarrolló una relación peculiar con la Universidad de Oxford y su escena intelectual. Aunque sus enseñanzas radicales y su estilo provocativo generaron tanto admiración como antagonismo, no cabe duda de que su influencia dejó una huella duradera en el pensamiento de la época. Sus escritos sobre la naturaleza de la realidad, la relación entre la razón y la fe, y la necesidad de una libertad de pensamiento sin restricciones allanaron el camino para la transformación de la filosofía y la ciencia en los siglos venideros.

Sin embargo, el legado de Giordano Bruno no se limita únicamente a su apoyo al pensamiento libre y racional. Su postura contraria a la religión tradicional y su rechazo de las doctrinas eclesiásticas lo llevaron a enfrentar las consecuencias más sombrías de su época. En 1600, Bruno fue acusado de herejía por la Inquisición Romana y llevado a juicio. Su defensa apasionada de sus ideas y su negativa a retractarse de sus creencias lo condenaron a la hoguera. Aunque su martirio dejó una marca indeleble en la historia, también sirvió como un sombrío recordatorio de los peligros inherentes a la lucha por la verdad en un mundo donde la ortodoxia religiosa aún sostenía un poder abrumador.

La vida de Giordano Bruno nos presenta un relato complejo de determinación, rebeldía y coraje intelectual. A través de su enfrentamiento con las autoridades religiosas y sus innovadoras exploraciones filosóficas, Bruno encarnó la esencia misma de la lucha por la libertad de pensamiento y la búsqueda incansable de la verdad. Su legado perdura como un faro de inspiración para quienes se atreven a cuestionar las normas impuestas y se esfuerzan por ampliar los límites del conocimiento humano.

En última instancia, Giordano Bruno nos recuerda que el camino de la razón a menudo está marcado por obstáculos y peligros, pero es una senda que no debe ser evitada. Su espíritu inquebrantable y su disposición a enfrentar la adversidad en favor de la verdad nos invita a cuestionar, a explorar, y a no aceptar nunca un mundo donde la mente esté aprisionada. En ese sentido, Bruno sigue siendo un referente de la razón y un modelo de valentía intelectual para una época convulsa como la que estamos viviendo.

domingo, 27 de agosto de 2023

El infierno de los desagradecidos

 


El 28 de septiembre de 2016, tuve el inmenso honor de pisar el escenario del Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián para participar en Passion for Knowledge, un evento internacional que surgió para promover la ciencia, entendida esta como una actividad cultural esencial que contribuye al progreso social y económico y a la libertad de la sociedad. Aquel día, delante de un plantel de asistentes de los que producen vértigo, con figuras tan importantes de la historia reciente de la ciencia, como la astrofísica Jocelyn Bell y varios Premios Nobel en el patio de butacas, como Dudley R. Herschbach (Química,1986); Martin Karplus (Química, 2013); Claud Cohen-Tannoudji (Física, 1997); y Klaus Von Klitzing (Física, 1985), no se me ocurrió otra cosa que ponerlos a prueba enseñándoles la foto de nuestro protagonista de hoy. 

Tras mostrar las imágenes de nombres como Charles Darwin, Lord Kelvin, Charles Lyell, el matrimonio Curie y Ernest Rutherford, implicados todos ellos en la determinación de la edad de la Tierra, les enseñé la foto de Clair Cameron Patterson. El resultado lo pueden comprobar, si tenéis curiosidad por ver mi osadía, en este enlace, donde sigue disponible. Nadie lo reconoció. Yo tampoco lo hubiera hecho apenas un par de años antes. Y tú, querido lector del blog, ¿has oído hablar alguna vez de él? Mal hecho si es que no, porque es una de las historias que cuento en mi libro Química Asombrosa. ;)

Patterson fue un brillante geoquímico estadounidense que, analizando la proporción de isótopos de plomo en muestras de meteoritos, consiguió determinar con bastante exactitud la edad de la Tierra. En 1956, con los resultados de años de investigación en la mano y un resultado concluyente, fue a visitar a su madre para que fuera la segunda persona del mundo en conocer la edad de la Tierra. Hasta esa fecha, nadie sabía con certeza científica la antigüedad de nuestro planeta. Las estimaciones previas rondaban unas cifras de 3.300 millones de años, pero sin ser concluyentes. La madre de Patterson escuchó esta frase: «La Tierra tiene 4.550 millones de años», un dato que se sostiene prácticamente igual a día de hoy. Con solo este hallazgo, su nombre debería haber sido esculpido en letras de oro a lo largo y ancho de su país y del resto del mundo, bautizando centros de investigación o galardones. Pero no fue así.

Durante los años que estuvo analizando el plomo procedente de las muestras de meteoritos, Patterson se encontró con una contaminación externa que desvirtuaba los resultados de su trabajo. Su desesperación le llevó a crear una de las primeras sala limpias de la historia, filtrando de forma obsesiva el aire exterior que entraba en su laboratorio, implantando procedimientos de limpieza de todo el material y utilizando ropa de protección especial desechable. Tras la datación de la Tierra, centró parte de su investigación en cuantificar los niveles de plomo medioambientales de las ciudades, comparándolos con otros periodos históricos, mediante el análisis de muestras marinas y de estratos congelados del hielo de Groenlandia y la Antártida. 

Patterson advirtió a la comunidad científica de que los niveles de plomo en el aire eran enormes, de hasta mil veces por encima de lo esperable si consideráramos solo un origen natural, experimentando un incremento desmesurado y creciente desde 1920. El origen estaba en la industria de los carburantes para automóvil, en concreto, en el tetraetilo de plomo, un aditivo con propiedades antidetonantes que se añadía a la gasolina. Y aquí comenzó una batalla sin cuartel, entre la todopoderosa industria petroquímica y el genio que calculó la edad de la Tierra. 

Durante más de una década, Clair Cameron Patterson no cesó en su empeño por conseguir la limitación y prohibición de los aditivos con plomo, se enfrentó sin apenas recursos a demandas contra él por difamación, le cancelaron proyectos de investigación, fue apartado de congresos científicos, sufrió el ostracismo de algunos de sus compañeros, pero no cesó de aportar datos y evidencias. En 1976, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) comenzó a reducir progresivamente el plomo en la gasolina, hasta que desapareció definitivamente en 1995, el mismo año que murió Patterson. El descenso de la contaminación fue exponencial.

Cuentan los biógrafos de este nuevo Prometeo que se enfrentó a los dioses del poder, que cuando la prensa publicó el descubrimiento de la edad de la Tierra, un vecino creacionista de Patterson fue a su casa para advertirle cortésmente de que ardería en el infierno. Y metafóricamente, así le ocurrió en vida, tras años de sufrimiento defendiendo la evidencia científica sin descanso. De los desagradecidos está lleno el infierno, que diría Cervantes. 

Gracias, Clair Cameron Patterson. 


martes, 22 de agosto de 2023

La rutina diaria de Benjamin Franklin


Las listas de libros más vendidos están repletas de ensayos sobre los hábitos, las rutinas, la motivación y el éxito. No es algo nuevo, ni mucho menos, pero últimamente parece que no hay otra manera de triunfar en el mundo editorial, con permiso de la novela histórica. Os confieso que en alguna ocasión he (h)ojeado alguno de esos libros. Lo siento, pero son aburridísimos y repetitivos. Por no hablar de las emanaciones espirituosas que destilan... Ese mantra que dice «Si quieres, puedes» y otras lindezas del estilo.

En fin. Mi sorpresa, y motivo de esta entrada de hoy, ha sido encontrarme con que el gran Benjamin Franklin, ¡ni más ni menos!, tenía anotada una rutina diaria al más puro estilo de las que nos venden los generadores de humo actuales. Aquí la tenéis. 

Fuente

Nada que envidiar a las propuestas de los gurús del aprovechamiento del tiempo. Os resumo sus seis bloques de tiempo programados para realizar cada día:

Preparándose para el día: ducha, desayuno, estudio personal y preparación para el trabajo (3 horas)

Trabajo matutino (4 horas)

Revisión de proyectos actuales y almuerzo (2 horas)

Trabajo de tarde (4 horas)

Cena y descanso y cierre del día (4 horas)

Dormir (7 horas)


Maravilloso. No creo que se necesite comentar demasiado que el bueno de Franklin se encontraba con la casa limpia, la mesa puesta, los niños colocados en el cole o en las actividades extraescolares... 

Ojalá se pudiera viajar en el tiempo para decirle a este genio, que lo era, aquello de Et tu, Ben?


sábado, 12 de agosto de 2023

El viaje de Earendel, la estrella más lejana (con permiso de Tolkien)

Salve, Earendel, el más brillante de los ángeles.
Enviado a los hombres sobre la tierra media.
          —«Christ I», anónimo (versos 104-105).

El telescopio espacial James Webb no deja de sorprendernos y de darnos alegrías. La última es esta imagen de Earendel, la estrella más lejana que conocemos.

Earendel fue descubierta el año pasado por el telescopio espacial Hubble. La luz que vemos de esta estrella ha tardado 12.900 millones de años en llegar a la Tierra, lo que significa que la existía solo mil millones de años después de que el Big Bang diera origen a nuestro universo. Sin embargo, Earendel no se encuentra a 12.900 millones de años luz de nosotros, ya que la expansión del universo (del espacio) hace que lo que fue esa estrella, porque desaparecería hace mucho tiempo, está a 28.000 millones de años luz de la Tierra. Cifras abrumadoras, sin duda. Pensad en ello.

En su momento, el telescopio Hubble fue capaz de detectar Earendel gracias a un fenómeno conocido como lente gravitatoria (o gravitacional), en el que la gravedad de un objeto masivo en primer plano actúa como una lente al deformar el tejido mismo del espacio y el tiempo, curvando y haciendo más brillante la luz de un cuerpo más distante a medida que pasa. El equipo del James Webb utilizó como lente el cúmulo WHL0137-08, que actúa como una suerte de gigantesco espejo cósmico que dobla y amplifica la luz proveniente de Earendel, permitiendo a los instrumentos captar imágenes y datos mucho más detallados y profundos de lo que sería posible de otra manera. El resultado es brutal. 

Earendel debe su nombre a un personaje de la obra de J.R.R. Tolkien que aparece en El viaje de Eärendel y luego se incorporó a El Silmarillion, precuela de El Hobbit y de la inmortal trilogía de El Señor de los Anillos. Y puede que no esté sola. Basándose en los colores de la estrella, los astrónomos ven indicios de la potencial presencia de una estrella compañera, más fría y roja.

La presencia de una compañera estelar no sería en absoluto una revelación inesperada. Más bien, sería un hermoso añadido a la sinfonía celestial que nos recuerda la riqueza y diversidad que el universo tiene para ofrecernos con los ojos de este prodigio tecnológico que tenemos orbitando a más de un millón y medio de kilómetros de la Tierra. Ahora la pregunta es... ¿cuándo veremos un poco más lejos?

viernes, 11 de agosto de 2023

El mapa de sabores de la lengua



He de reconoceros que este es uno de mis mitos científicos favoritos y os diré el motivo al final del post. 

Durante décadas, hemos visto multitud de veces, libros escolares incluidos, un mapa de sabores en la lengua, un gráfico detallado como el que he puesto y que representa las diferentes zonas de la lengua responsables de detectar los cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo. También hay versiones que incluyen al umami. Este concepto ha permeado en la cultura popular y también ha llegado a la enseñanza de la gastronomía. Por suerte, en las últimas décadas, parece que ha llegado algo de luz sobre la verdadera naturaleza de cómo percibimos los sabores, desmontando así este mito popular. 

La idea del mapa de sabores en la lengua se originó a principios del siglo XX, cuando el científico alemán David Pauli Hänig publicó un artículo en 1901 sobre la distribución de las papilas gustativas en la lengua. Sin embargo, sus hallazgos fueron malinterpretados y exagerados con el tiempo, dando lugar a la creencia de que ciertas áreas de la lengua eran sensibles a sabores específicos.

Investigaciones posteriores refutaron el concepto del mapa de sabores en la lengua, pero el 'daño' ya estaba hecho. Los estudios de cartografía de papilas gustativas más precisos han demostrado que las papilas que detectan diferentes sabores se distribuyen de manera uniforme en toda la superficie de la lengua. Esto significa que todas las áreas de la lengua son igualmente sensibles a todos los sabores básicos.

Además, investigaciones neurocientíficas han revelado que la percepción del sabor es un proceso mucho más complejo que simplemente activar áreas específicas de la lengua. Nuestro sentido del gusto involucra una interacción intrincada entre las papilas gustativas, las neuronas sensoriales y varias áreas del cerebro. Diferentes sabores desencadenan respuestas en múltiples partes del cerebro, lo que crea una experiencia de sabor rica y completa.

El desmontaje del mito del mapa de sabores de la lengua tiene implicaciones significativas en la gastronomía y la percepción culinaria. La idea de que ciertos sabores se deben experimentar en áreas específicas de la lengua ha llegado a influir en la forma en que algunos chefs diseñaban sus platos y cómo combinaban los ingredientes. O eso dicen.

¿Y por qué este mito me gusta tanto? Pues muy sencillo, al contrario que otras falsas creencias que puede ser más o menos complicado comprobar, aquí basta coger un poco de sal, azúcar, zumo de un cítrico o un poco de vinagre para ir probando el mapa... En fin.

miércoles, 9 de agosto de 2023

Cómo calmar la ansiedad, con la ayuda de la neurociencia

Vaya por delante que lo que hay que hacer cuando aparece algún trastorno de ansiedad que limita de alguna manera nuestra vida, es acudir a un profesional. No hay remedios mágicos ni atajos para casi nada (ver el post de ayer), y mucho menos para algo tan serio. Y dicho esto, comparto por aquí un vídeo de la neurocientífica Wendy Suzuki, que me ha parecido interesante en su enfoque. Más simple que un botijo, la verdad. Pero a veces lo simple puede ayudar. Son apenas siete minutos, juzgad vosotros mismos...

[Podéis activar los subtítulos del vídeo si es necesario]

martes, 8 de agosto de 2023

Atajos


Cuentan que el rey Ptolomeo I de Egipto, angustiado al verse desbordado para asimilar y entender los conceptos matemáticos de su tiempo, se dirigió al gran Euclides para preguntarle si no había otra forma más rápida de aprender geometría que no fuera mediante el lento y tortuoso estudio de los Elementos, el colosal tratado en el que Euclides recopiló en trece volúmenes el conocimiento de las matemáticas su época. Y el griego, tras mirar al rey con cierta complacencia, le respondió: «Majestad, no hay atajos reales para la Geometría». La anécdota, a todas luces apócrifa, sigue vigente como ejemplo de la tendencia de la naturaleza humana hacia la búsqueda de atajos.

Queremos perder peso sin hacer dieta ni deporte, aprender un idioma en una semana, dejar el tabaco de un día para otro, ganar dinero fácil jugando a la lotería… Es normal que nos atraiga pensar en la posibilidad de buscar estos atajos, ya que nos ofrecen el camino corto y sin esfuerzo para resolver nuestros problemas. Y por ese motivo, puede que algunos desaprensivos se aprovechen de ello. El caso más despreciable está en las falsas terapias que, aprovechándose de la desesperación causada por una enfermedad propia o la de un familiar, prometen la curación por la vía del «atajo», frente a los tratamientos basados en la evidencia, en ocasiones duros y dolorosos, de la medicina convencional. 

Otro tipo de atajos con los que convivimos son los sesgos cognitivos. Se trata de unos patrones sistemáticos de desviación de la racionalidad en el juicio y se producen por la tendencia del cerebro humano a simplificar el procesamiento de la información a través de un filtro de experiencias previas y de creencias. Este proceso de filtrado, por decirlo de algún modo, es un mecanismo de supervivencia que nos permite priorizar y procesar rápidamente grandes cantidades de información. Aunque el mecanismo es eficaz y puede ser útil en una situación de peligro, nos puede causar errores de pensamiento. El concepto de sesgo cognitivo fue introducido en 1972 por los psicólogos israelíes Daniel Kahneman y Amos Tversky, considerados los padres de la economía conductual. 

Hay muchos tipos de sesgos cognitivos. Tenemos el sesgo de anclaje, que se produce cuando confiamos demasiado en la primera información que recibimos al tomar una decisión. El sesgo de confirmación es la tendencia a buscar, interpretar o recordar información de forma que confirme nuestras creencias preexistentes. Por ejemplo, las personas que defienden o se oponen a un asunto en concreto, buscarán información para reforzar sus ideas previas y las recordarán reforzando este tipo de pensamiento selectivo. En el efecto de encuadre, la forma en la que se presenta la información afecta a cómo la interpretamos. Se han hecho experimentos sociales en los que se demuestra que si nos dicen que un producto está libre de grasa en un 98% tendrá más éxito que si nos dicen que tiene solo un 2% de grasa. El sesgo retrospectivo es la tendencia a interpretar acontecimientos pasados como más previsibles de lo que fueron en realidad. ‘A posteriori’, cualquier hecho insólito es fácilmente predecible. Y luego está el efecto halo, que se produce cuando la primera impresión que tenemos de alguien influye en lo que pensamos sobre su personalidad, estatus o comportamiento. Recuerden el dicho popular de que no existe una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. También tenemos al sesgo de la representatividad, que ocurre cuando juzgamos la probabilidad de un acontecimiento en función de su parecido con un prototipo que tenemos establecido previamente en nuestra mente.

Es importante ser conscientes de nuestros sesgos mentales para poder superarlos. Y podemos lograrlo mediante diversos métodos, como buscar perspectivas diferentes, cuestionar nuestras propias creencias e intentar replantear nuestro pensamiento de forma activa. Al reconocer y abordar estas trampas del pensamiento, mejoraremos nuestra capacidad para tomar decisiones y fortalecer nuestras relaciones con los demás. Pero somos más eficaces detectando los sesgos de los demás que los propios. Ténganlo en cuenta y no intente cambiar los sesgos de su suegra, suegro, cuñada o cuñado. Difícil tarea, soy consciente. 

[Una versión de este artículo se publicó en el diario La Verdad, el 24/12/2022]

sábado, 5 de agosto de 2023

¿Podemos recrear la voz de una momia de 3000 años? [Charla TED]

Hace mucho tiempo que no comparto por aquí alguna charla TED, donde de vez en cuando aparece alguna maravilla. Como esta que os traigo hoy, donde a partir de una investigación sobre la recuperación del sistema vocal de un sacerdote del antiguo Egipto, el experto en fonética David M. Howard explora tres fascinantes etapas en la evolución del lenguaje humano. Además, resalta la relevancia de cuidar y cultivar nuestra propia voz en un entorno cada vez más lleno de distracciones y ruido. 

Espero que os guste, a mí me ha parecido acojonante. 

Buen finde, folks.


El Hubble sigue vivo [Imagen del cúmulo globular NGC 6652]


Pues sí, ya sé que nuestro 'ojito derecho' es el telescopio espacial James Webb, y con motivo porque es brutal, pero nuestro querido Hubble sigue vivo. Y tan vivo. 

Mirad con atención y ampliad esta imagen porque merece la pena:

Fuente | NASA


La imagen anterior muestra el resplandeciente y deslumbrante contenido del cúmulo globular NGC 6652, un conjunto de estrellas capturado por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA/ESA. La región central del cúmulo brilla con un suave tono azul, iluminada por una multitud de estrellas, mientras que algunas estrellas cercanas resplandecen intensamente, presentando puntas de difracción que se entrecruzan. NGC 6652 se localiza en la constelación de Sagitario dentro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, a una distancia de casi 30.000 años luz de la Tierra y a solo 6500 años luz del núcleo galáctico.

Los cúmulos globulares son agrupaciones estables y fuertemente unidas por la gravedad, compuestas por un rango de decenas de miles a millones de estrellas. La intensa fuerza gravitatoria entre estas estrellas cercanas es lo que confiere a estos objetos su característica forma esférica.

Según la NASA, esta imagen es el resultado de la combinación de información recopilada por dos de las cámaras más avanzadas del Hubble: la Cámara Avanzada para Encuestas y la Cámara de Campo Amplio 3. Además, se aprovecharon los datos obtenidos de dos programas de observación distintos, llevados a cabo por equipos de astrónomos diferentes. Uno de los equipos se enfocó en el estudio de los cúmulos globulares de la Vía Láctea, con el propósito de arrojar luz sobre aspectos que abarcan desde la edad de estos objetos hasta el potencial gravitatorio de la galaxia en su conjunto. El segundo grupo de astrónomos empleó tres filtros altamente sensibles en la Cámara de Campo Amplio 3 del Hubble para analizar las proporciones de carbono, nitrógeno y oxígeno en cúmulos globulares como NGC 6652. Impresionante, sin duda. Gracias, Hubble. :-)

viernes, 4 de agosto de 2023

Mijaíl Lomonósov, el hijo del pescador





Una de las figuras más desconocidas de la historia de la ciencia es la del polímata ruso Mijaíl Vasilyevich Lomonósov (1711-1765). Al menos para la mayoría de la población, incluso la más implicada en la ciencia y su divulgación. Muchos de los descubrimientos realizados por Lomonósov destacan por adelantarse a los avances científicos posteriores durante varios siglos. Los estudios llevados a cabo por Lomonósov dejaron una impronta indeleble en la configuración de la ciencia en Rusia. La pena es que en aquella época la transmisión de conocimiento no es como ahora. Vamos a recordarlo.

Lomonósov nació en 1711 en la costa del mar Blanco, en una pequeña localidad que ahora lleva su nombre. Era hijo de un pescador y vivió la pobreza en primera persona. A los diez años empezó a trabajar con su padre, pescando, en unas condiciones muy duras. En diciembre de 1730, cuando los pocos libros que pudo conseguir ya no satisfacían su creciente sed de conocimientos y el mar se le había quedado pequeño, abandonó su aldea natal, a pie y sin dinero, rumbo a Moscú. Su ambición era educarse para unirse a los sabios a los que el zar Pedro I el Grande llamaba para transformar Rusia en una nación moderna.

Antes de ser aceptado en la Academia eslavo-greco-latina, tuvo que esconder su origen humilde. Los hijos de las familias nobles se burlaban de él y apenas tenía dinero suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, su buena salud y sus habilidades intelectuales excepcionales le permitieron completar el equivalente de ocho años de estudio en solo cinco años. Durante este periodo, logró aprender griego por sí mismo y explorar las obras clásicas de la antigüedad. 

Su talento no pasó desapercibido y finalmente, en enero de 1736, Lomonósov fue admitido como estudiante en la Academia de San Petersburgo. Poco después, en un lapso de siete meses, se trasladó a Alemania para estudiar en la Universidad de Marburgo, donde se sumergió en la vida estudiantil alemana. A pesar de esta experiencia, su dedicación al trabajo no disminuyó. En un plazo de tres años, logró abordar los principales logros en filosofía y ciencia occidental. Su mente, despojada de prejuicios, reaccionó en contra de la visión estrecha del empirismo que limitaba las ciencias naturales según los discípulos de Isaac Newton. A través de ensayos enviados a San Petersburgo, abordó el desafío de comprender la estructura de la materia.

En 1739, mientras se encontraba en la universidad alemana de Freiberg, Lomonósov se sumergió en un estudio práctico de las tecnologías relacionadas con la minería, la metalurgia y la manufactura de vidrio. Además, cultivó amistades con destacados poetas de la época, permitiéndose expresar libremente su inclinación por la poesía.

Después de algunos desacuerdos con uno de sus mentores, el químico Johann Henckel, y tras atravesar varios desafíos, incluyendo su matrimonio en Marburgo, Lomonósov regresó a San Petersburgo en julio de 1741. En ese momento, la dirección de la Academia estaba en manos de nobles que carecían de competencia, lo que generó un problema para Mijaíl, al no recibir el reconocimiento que merecía. Esta situación de injusticia y ostracismo lo impulsó a tomar parte en acciones de protesta. Su temperamento vehemente y su valentía lo llevaron a rebasar las normas de etiqueta de la época. Como resultado, en mayo de 1743 fue arrestado. Sin embargo, gracias a dos odas que envió a la emperatriz Isabel, logró ser liberado en enero de 1744, ganándose así un prestigio poético dentro de la Academia. La poesía al servicio de la ciencia, quién lo diría. 

Su obra científica es impresionante. En 276 Notas sobre Filosofía y Física Corpusculares expuso las ideas dominantes de su obra científica. Fue profesor por la Academia en 1745, y ese año tradujo los Estudios de filosofía experimental, de Christian Wolff, al ruso; y escribió, en latín, importantes obras sobre el calor y la electricidad. Su buen amigo, el genial matemático suizo Leonhard Euler, reconoció la originalidad creativa de sus publicaciones. 

En 1748 se le concedió el laboratorio que Lomonósov venía solicitando desde 1745 y comenzó una etapa productiva descomunal.  Registró en tres años más de 4.000 experimentos en su laboratorio. Y aquí fue donde desarrolló uno de los aportes más ampliamente reconocidos y de mayor trascendencia que Lomonósov realizó al campo de la ciencia natural: la formulación de la teoría cinético-molecular del calor. Esta teoría surgió en una época en que prevalecía la noción de la "caloría" como entidad que cedía calor de manera específica. Según esta teoría, la masa de un objeto aumentaba durante su calentamiento debido a que la caloría penetraba en sus poros y allí quedaba retenida. No obstante, Lomonósov, a través de un análisis minucioso de eventos físicos particulares, refutó con contundencia la teoría calórica y, en consecuencia, evidenció la eliminación de las especulaciones desordenadas en torno a la naturaleza de la materia que se desplaza de manera anárquica. En su concepción teórica, Lomonósov optó por emplear la denominación "átomo" en lugar de "elemento", término predominante en la época, y sustituyó "corpúsculo" por "molécula" (1748).

Obsesionado en la formación de los estudiantes, escribió en 1752 una introducción al un curso de química física que iba a establecer en su laboratorio. Las teorías sobre la unidad de los fenómenos naturales y la estructura de la materia que expuso en Origen de la luz y los colores y en sus trabajos teóricos sobre la electricidad, en 1753 y 1756, también maduraron en este nuevo laboratorio.

En 1755 funda la primera universidad rusa, que hoy lleva su nombre. Fue miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias y de la de Bolonia. Sus teorías sobre el calor y la constitución de la materia fueron rechazadas por los científicos empiristas de Alemania, aunque fueron analizadas con interés en revistas científicas europeas.

Las persecuciones que sufrió, particularmente después de la muerte de la emperatriz Isabel en 1762 lo agotaron físicamente y murió en 1765. La emperatriz Catalina II la Grande hizo enterrar a este genio de la historia con gran ceremonia, pero confiscó todas las anotaciones donde plasmó las grandes ideas humanitarias que había desarrollado. Las publicaciones de sus obras fueron purgadas del material que constituía una amenaza para el sistema de servidumbre feudal, en particular por todo lo relacionado con sus ideas materialistas y humanistas. Se le recordó más como un poeta de la corte y un defensor de la monarquía y la religión que como un enemigo de la superstición y un pionero de la educación popular. Sin embargo, la injusta reescritura de su vida y obra no lograron extinguir su recuerdo. Fue la publicación de su "Polnoye sobraniye sochineny" (Obras completas), entre 1950 y 1983, por parte de eruditos soviéticos lo que finalmente reveló al mundo las contribuciones integrales de Lomonósov. Durante un largo período, este insigne pensador, el hijo de un humilde pescador, había sido malinterpretado por los historiadores de la ciencia. Y la pena es que, a día de hoy, siga siendo un desconocido en occidente.