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sábado, 7 de marzo de 2026

'Decision for Chemistry' [Documental]


Este documental de 1953 explora el papel de la química en la sociedad de mediados del siglo XX utilizando como hilo conductor la curiosidad de unos niños. A través de su mirada, el espectador recorre fábricas, laboratorios, productos químicos y grandes procesos industriales. Fue producido en plena edad dorada de la química industrial, una época en la que la industria química se presentaba como uno de los grandes motores del progreso.

Resulta curioso ver cómo se percibía la química en aquellos años y qué promesas de futuro se asociaban a ella. Y sí, el vídeo es de Monsanto. Pero no, no me pagan por compartirlo aquí. :P


jueves, 13 de junio de 2019

'Ciencia, pseudociencia y pensamiento mágico' [Curso de verano en la UBU]


Amigos y amigas de Burgos y alrededores (incluye Murcia), el mes que viene se celebrará la cuarta edición del curso de verano Ciencia, pseudociencia y pensamiento mágico en la Universidad de Burgos. Se trata de una oportunidad única para adquirir una visión multidisciplinar de la anticiencia que nos rodea, de la mano de grandes expertos en su campo, todos ellos dirigidos bajo la batuta de Luis Alfonso Gámez, leyenda viva del escepticismo y el periodismo. 

Estoy contento y muy agradecido por el hecho de que Luis Alfonso haya contado conmigo para tratar el tema de la quimiofobia. Y espero estar a la altura, todo sea dicho. En cualquier caso, el programa es absolutamente espectacular. Juzgadlo vosotros mismos:

Lunes, 8 de julio
9.30 h. Apertura del curso.
9.45 h. “Sesgos cognitivos, ciencia, y pseudociencia”, por Helena Matute, catedrática de Psicología en la Universidad de Deusto (Bilbao) y autora de Nuestra mente nos engaña.
10.45 h.: “Política: ciencia y anticiencia”, por Mauricio-José Schwarz, periodista científico, youtuber y autor de La izquierda fengshui.
12.15 h.: “Abro hilo. Guía para cazar falacias pseudocientíficas en las redes sociales”, por Raúl Urbina Fonturbel, profesor de Lengua Española de la Universidad de Burgos.
13.15 h.: mesa redonda con los tres ponentes: “¿Cómo nos protegemos de los engaños?”.
Martes, 9 de julio 
9.45 h. “Quimiofobia. Origen, evolución y estado actual”, por Daniel Torregrosa, químico y divulgador científico. Autor del libro Del mito al laboratorio.
10.45 h.: “De qué hablamos cuando hablamos de seguridad alimentaria”, por Dolores Coll, veterinaria y responsable de programas de salud en la Dirección de Salud Pública y Adicción del Gobierno vasco.
12.15 h.: “Mitos (y falacias) de la microbiota”, por Guillermo Quindós, catedrático de Microbiología de la Universidad del País Vasco.
13.15 h.: mesa redonda con los tres ponentes: “¿Cómo nos protegemos de los engaños?”.
Miércoles, 10 de julio
9.45 h. “Pseudohistoria e inventos del poder antes de las fake news». Antonia de Oñate, historiadora y directora ejecutiva de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.
10.45 h.: “¡Es una conspiración!”. Vicente Prieto, biólogo de la Xunta de Galicia y presidente del Círculo Escéptico.
12.15 h.: “¿Pero de verdad fuimos a la Luna?”. Luis Alfonso Gámez, periodista del diario El Correo y autor del blog Magonia.
13.15 h.: mesa redonda con los tres ponentes: “¿Cómo nos protegemos de los engaños?”.
El curso solo cuesta 45€, supone medio crédito para los alumnos de la UBU y la oportunidad es única, así que apuntaros porque merece mucho la pena. Toda la información está en este enlace de la universidad y también tenéis un tríptico con más información. 

Ah, se me olvidaba, en este curso hay que agradecer también el apoyo de Círculo Escéptico. 

¡Nos vemos en Burgos!

sábado, 31 de marzo de 2018

¿Café solo? ¿Cortado? No, con acrilamida [Otra historia de quimiofobia en California]



La noticia ha saltado hace un par de días. Un juez del estado norteamericano de California dictaminó esta semana que las empresas que venden café deberán incluir advertencias que indiquen que contienen una sustancia que podría causar cáncer. El conflicto judicial no es nuevo, sino que viene de 2010, donde la denuncia se dirigió directamente a empresas como Starbucks, por citar a la más conocida, que plantearon un recurso que ha aplazado la polémica durante años. Pero ahora se ha conocido la nueva sentencia que obliga a etiquetar el riesgo de contraer cáncer por el consumo de café.

¿De dónde viene esta aparente locura?

En primer lugar, de uno de los paraísos de la quimiofobia, entendida ésta no como una fobia sino más bien como el prejuicio o miedo irracional que existe contra las sustancias químicas o la química como ciencia. Y este paraíso no es otro que California, que aparte de sus estupendas playas y maravilloso clima tiene una norma legal, la Proposición 65 de 1986, que obliga a advertir la presencia de agentes cancerígenos o potencialmente cancerígenos, independientemente de si constituyen un riesgo (probabilidad de que ocurra un daño) e ignorando parámetros toxicológicos básicos de dosis-efecto o índices con sus márgenes de seguridad. Un ejemplo muy gráfico es este cartel que se tuvo que colocar en un parque Disneyland debido a que unos pocos elementos metálicos de algunas atracciones habían sido tratados en su día con pintura que contenía plomo.


California Proposition 65 | Fuente

Sobran las palabras. 

Y en segundo lugar, el café tostado contiene acrilamida, una sustancia química que se forma de forma natural en los los productos de alimentación que contienen almidón durante los procesos de fritura, horneado, asado o procesado industrial a  alta temperatura (más de 120 ºC) y baja humedad. 


Acrilamida | Fuente

El proceso químico principal que conduce a la generación de acrilamida se conoce como la reacción de Maillard que es la responsable del 'dorado' de los alimentos -que tanto nos gusta- porque afecta también a su sabor. La acrilamida se forma a partir de azúcares y aminoácidos como la asparagina, que están de forma natural presentes en gran variedad de alimentos y productos de consumo como las patatas, pan, café, galletas, galletas saladas, etc. La acrilamida nos ha acompañado desde hace mucho tiempo en la comida, en concreto, desde que descubrimos el fuego.



Infografías sobre la reacción de Maillard | Fuente

En el año 2015, la EFSA (European Food Safety Authority) publicó su primera evaluación completa del riesgo de la acrilamida en los alimentos. Se confirmaron evaluaciones anteriores en los que se concluía que la acrilamida presente en los alimentos procesados aumenta el riesgo de desarrollar cáncer para los consumidores de todos los grupos de edad. Es un hecho, con alguna discusión científica, pero que dada la contundencia de los informes debe considerarse y actuar conforme a él. Y la industria lo está haciendo. La acrilamida es genotóxica, daña directamente el ADN, y para este tipo de tóxicos no podemos establecer una dosis absolutamente segura, como tampoco podemos hacerlo con la radiación ultravioleta. ¿Debemos dejar de tomar el sol? ¿O de tomar café? 




No voy a aburriros detallando los estudios y metanálisis sobre la cantidad de acrilamida presente en el café, que los hay, y bastantes. Los dejo en el apartado final de fuentes y lecturas recomendadas por si alguien los quiere leer y comparar cantidades con niveles de riesgo. Estos estudios que dejan bastante claro que con las cantidades que podamos tomar al día de café la cantidad de acrilamida está muy por debajo de la que sería un riesgo potencial de incrementar el cáncer en animales de experimentación.

Pero volvamos a California. Parece ser, por lo que he leído, que uno de los argumentos del juez californiano es que «NO» se puede demostrar que la sustancia química acrilamida «NO» cause cáncer y por eso debe advertirse el efecto perjudicial en las cafeterías. Si esto no es un argumento falaz, aparte de quimiofóbico, que baje Sagan y lo vea. 

Y una reflexión final. Con este ejemplo de quimiofobia californiana, ¿estamos poniendo al mismo nivel el consumo de café, que por cierto tiene múltiples beneficios, al del tabaco? ¿Quién se beneficia de todo esto? Si empezamos a decir que todo es cancerígeno o tóxico, al final nada lo será.

Ahí lo dejo. 


Fuentes y lecturas recomendadas:
- Here's Why Starbucks In California Will Have To Warn Customers That Coffee Might Cause Cancer. La noticia.
- El cuadrilátero de la acrilamida, por @elbuhodelblog. Muy recomendable.
- Acrylamide.
- Scientific Opinion on Acrylamide in Food, por EFSA.
- Determinación de los niveles de acrilamida en el café, por Amaya Ortiz Barrero (NEIKER, 2004)
- Paracelsus to parascience: the environmental cancer distraction, por Bruce Ames.
- Studies of acrylamide level in coffee and coffee substitutes: influence of raw material and manufacturing conditions, Mojska (2013).
- Exposure to acrylamide and human cancer--a review and meta-analysis of epidemiologic studies, por Pellucchi et al (2011).
- FDA Action Plan for Acrylamide in Food.
- Falacias gráficas explicadas gráficamente, por ARP. Para tenerlas a mano.
- ¡Estamos rodeados!, por un servidor.


NOTA: Esta entrada participa en la LXVII edición del Carnaval de Química. Edición Holmio. Alojada en el recomendable blog descubrirlaquimica2, de @descubrequimica.





miércoles, 20 de diciembre de 2017

La quimiofobia nuestra de cada día [Conferencia]

Os dejo la conferencia que impartí en la Universidad de Alicante dentro del curso Internacional La ciencia toma la palabra, que se celebró hace unos meses y en el que compartí cartel con grandes divulgadores y científicos como María Blasco, Fernando Frías, José Pío Beltrán, Alberto Nájera... Espero que os guste. ;)




NOTA: Esta entrada participa en la LXV edición terbio del Carnaval de Química, alojada en el blog @quimidicesnews, que recomiendo encarecidamente por su rigor y frescura. Gracias por resucitar el Carnaval :)

lunes, 28 de agosto de 2017

Otra pequeña batalla perdida en la lucha contra la quimiofobia













Sin comentarios. 

jueves, 3 de marzo de 2016

¿Quimiofobia? Química en la vida cotidiana [Programa Redes nº 360 con John Emsley]

La distinción natural=bueno y químico=malo es FALSA y la vida es química. Lo dice Punset en la introducción de este programa de Redes de hace unos años. Sí, ya sé lo del pan de molde 100% natural y todo lo demás. Sí, lo sé, lo sé, y hasta lo utilicé en 2012 en Naukas Bilbao. Pero olvidadlo por un momento, relajaos, y disfrutad del programa porque la entrevista a John Emsley es para no perdérsela. 

Lo dicho, a disfrutarlo. :-)





NOTA: Esta entrada participa en el LV Carnaval de Química alojado en el más que recomendable blog La Ciencia de la vida del gran @biogeocarlos.



lunes, 16 de diciembre de 2013

Quimiofobia: No todo es tan sencillo ni evitable



Durante las últimas semanas ha estado circulando por las redes sociales con cierto éxito este artículo sobre la quimiofobia (miedo irracional al mundo de la química y los 'químicos') del profesor de la universidad inglesa de Hull, Mark Lorch, publicado originalmente en BBC News Magazine. En este otro enlace hay una traducción un tanto penosa del post de Lorch (qué trabajo cuesta decir agentes químicos o productos químicos en vez de 'químicos')... pero en fin, es lo que hay. 

Al tema. En su artículo, Lorch apunta a que la causa de la quimiofobia radica, en cierta medida, en esa ciencia espectáculo repleta de efectos pirotécnicos y peligros que agrada a un sector de la población, especialmente al infantil y juvenil. Lorch cuenta el caso de su abuelo y sus experimentos con sodio y cómo de aquella manera se avivaba su entusiasmo por la química. El propio Lorch ha participado en estas demostraciones de explosiones y espectaculares exhibiciones del "poder" de la química, y su reflexión en tono autocrítico la deja muy clara cuando dice: "En vez de escuchar a los niños que piden más explosiones, debería haber prestado atención a la niña del final con las manos sobre las orejas" y añade "Debería haberle enseñado las maravillosas cosas que se pueden hacer con la química de forma segura". A partir de aquí Lorch pone algunos ejemplos de experimentos más light, por decirlo de alguna manera, y concluye con la anécdota de George Hevesy y la ocultación de las medallas Nobel disolviéndolas en agua regia. Los lectores más fieles del blog recordarán la historia porque salió en este reto EPAP.

No digo que Lorch no tenga razón en lo que comenta en su artículo, pero volvemos a caer en la simplificación. La quimiofobia es más compleja que todo esto. Sus causas no pueden reducirse a echar (o echarnos) la culpa por si hicimos esto o aquello mejor o peor. Que si la culpa es de los padres o de los profesores, que si los medios de comunicación son sensacionalistas, que si la abuela fuma... Excusas. Y no todo es tan sencillo.

Todo es química. La química está en todas partes. Sí, sí..., y mientras repetimos estos mantras (y yo el primero) la percepción en la calle es bien distinta. Basta con echar un vistazo a nuestro alrededor o hablar con alguien de fuera del mundillo para darse cuenta de que el mensaje no está calando. De hecho, se suele producir el efecto contrario y la gente se pone a la defensiva en cuanto hablas de las bondades de la química. ¿Es una batalla perdida como dije al final de mi última charla en Naukas Bilbao? No lo sé, y no digo que no me importe, porque sí que me importa y bastante. Lo que tengo cada vez más claro es que ni es un tema tan simple con una causa única, ni se cura solo leyendo y ni mucho menos tiene unas soluciones perfectamente definidas. 

A veces se dice que la gente teme lo que no entiende. Bueno, no es que sea un gran experto en química pese a que cuelgue un título de licenciado en mi despacho, pero si de algo entiendo -poco, pero algo- es de que los agentes químicos pueden ser muy peligrosos. Muchísimo. ¿Supone esto que tengamos que temerlos? Pues sí, por supuesto, pero en su justa medida. Con criterios racionales, con información, con control, desde varios frentes... El miedo es esa emoción que algunos especialistas de la psicología definen como «una angustiosa perturbación del ánimo por un riesgo o mal que realmente nos amenaza o fingimos en nuestra imaginación». Ambrose Bierce, a quien tengo un poco abandonado en el blog, define el miedo en su Diccionario del diablo como «Sensación de verse privado del futuro inmediato». Me quedo con Bierce porque su definición me ha recordado bastante al mensaje que se lanzó en un conocido libro de una autora nacida en Pittsburgh. Un libro que se publicó en 1962 y que tiene algo que ver en esto de la quimiofobia. Y ahora me echarán antorchas encendidas por decirlo, pero...

La quimiofobia, pese a su irracionalidad, es inevitable. Y es inevitable porque ante la posibilidad o incertidumbre de que se manifieste un daño, de jodernos el futuro inmediato, como diría el genio de Ambrose, reaccionamos con preocupación y temor. La química, entendida en su versión de toxicidad, produce pánico por la posibilidad de enfermar o morir o por el perjuicio medioambiental que pueda causar. Tenemos miedo.

Somos así. Y debemos adaptarnos. Paso a paso. Con calma. Los interesados en promocionar la quimiofobia seguirán su camino, los veletas seguirán guiados por la moda o el famoso de turno, los ciegos seguirán sin ver lo obvio y el resto iremos saltando de miedo en miedo, aguas abajo. La incertidumbre que nos aguarda a la vuelta de la esquina no debe paralizarnos. Ya lo dijo Bertrand Russell "La experiencia de superar el miedo es increíblemente deliciosa".

Como he dicho al comienzo, ni todo es tan sencillo ni es evitable. La quimiofobia nos va a acompañar durante mucho tiempo y toca convivir con ella. 

Pese a todo, y por ser un tanto optimista, tengo dos cosas claras: una tolerancia cero para los adoradores de la quimiofobia cuando va asociada a los temas de salud, ya sean los antivacunas, los vendedores de fraudes, los chiflados de lo natural vs artificial, etc., y que la confrontación beligerante (con la gente normal, que la hay) no es el camino a seguir. 

No puedo terminar esta mini ida de olla sin la recomendación de tres admirados blogueros -y mejores personas (pero eso es otra historia)- a los que considero la santísima trinidad de la educación química y son mi referente como personas y eternos luchadores, que lo son, contra la ignorancia científica y la quimiofobia. Me refiero a ese triángulo equilátero formado por Bernardo Herradón, Yanko Iruín y Jose López Nicolás. Gracias, amigos.

NOTA: Esta entrada participa en la XXX Edición del Carnaval de la Química, cuyo blog anfitrión durante este mes es el recomendable Activa tu Neurona.