sábado, 10 de octubre de 2015

La influencia de la mitología en la ciencia (21ª Parte): Europa

[Nota inicial: Se puede consultar el resto de entregas de la serie sobre la influencia de la mitología en la ciencia desde este enlace]


El rapto de Europa | Pablo Picaso

Europa era hija de Agénor y Telefasa, los reyes de Sidón y Tiro, y hermana de Cadmo. El dios Zeus se enamoró de su belleza y se presentó ante ella convertido en un imponente toro de color blanco con el fin de raptarla. Mientras la joven princesa jugaba en la playa le llamó la atención el magnífico toro blanco que destacaba de entre el resto de reses de su padre. Se acercó para acariciarlo, y al comprobar que era inofensivo, lo adornó con flores y se subió confiada a su lomo. En ese momento Zeus vio la oportunidad que ansiaba y emprendió una veloz huida por mar con Europa hacia la isla de Creta. Una vez allí le reveló su verdadera identidad y Europa se convirtió en la primera reina de Creta.

Zeus agsajó a Europa con varios obsequios como regalo de bodas: un collar fabricado por Hefesto, el dios del fuego y la forja, un gigante autómata de bronce llamado Talos, una jabalina de caza que nunca erraba el blanco y a Lélape, un perro que siempre atrapaba a su presa cuando la cazaba.

Zeus y Europa tuvieron tres hijos: Minos, que más tarde fue rey de Creta, Sarpedón, rey de Licia y Radamantis, uno de los jueces en el inframundo de Hades.

Nuestro continente, un satélite joviano, un asteroide, una tierra rara y un cohete que nunca orbitó

Nuestro continente toma el nombre del personaje mitológico y la mayoría de las lenguas utilizan palabras derivadas de Europa para referirse a él. Pero Europa también es el más pequeño de los satélites de Júpiter descubiertos en 1610 por Galileo Galilei. Bajo su atmósfera se encuentra cubierto por una capa de hielo y su geología con pocos cráteres observables hace pensar que su superficie es relativamente joven, no más de 30 millones de años.

Fuente: NASA

Los científicos creen que debajo de la superficie de hielo sólido de Europa puede existir un océano de agua líquida. Un océano que podría contener más del doble del agua que hay en la Tierra. Este hecho nos hace imaginar la posibilidad de vida en sus profundidades oceánicas, tal y como sucede en las proximidades de las chimeneas volcánicas de la Tierra. La ciencia ficción tampoco ha sido ajena a esta posibilidad y la hemos visto o leído en 2010: Odisea dos y 2061: Odisea tres de Arthur C. Clarke o más recientemente en la película Europa report.

Existe también un asteroide llamado Europa. Está situado a unas tres veces la distancia del Sol a la Tierra (ua) aproximadamente y forma parte del llamado cinturón de asteroides, entre las órbitas de Marte y Júpiter. Fue descubierto en 1858 por el pintor y cazador de asteroides alemán Hermann Goldschmidt.

Y aunque el elemento químico europio no tomara su nombre directamente de la mitología sino del continente, merece la pena citarlo aunque sea de pasada. Se trata de una «tierra rara», que es el nombre común de 17 elementos químicos, donde el europio es el más reactivo de todos. 


El europio es un elemento químico cuyo símbolo es Eu y su número atómico 63. Fue aislado por primera vez en 1901 por el químico francés Eugène-Anatole Demarçay, aunque lo encontró una década antes el también francés Paul Émile Lecoq de BoisbaudranCon escasas aplicaciones en comparación con otros metales o tierras raras lo podemos encontrar como dopante de vidrios para óptica, en algunos láseres, en aparatos de televisión antiguos o en los billetes para evitar falsificaciones y pese a ser un veneno nuclearsustancias con una sección eficaz útil para la absorción de neutrones, la industria atómica lo ha utilizado en pocas ocasiones. 

Por último, con el nombre de Europa tuvimos a unos cohetes de tres etapas desarrollados en los años sesenta por la ELDO, la Organización Europea para el desarrollo de Lanzaderas, precursora de la actual Agencia Espacial Europea (ESA). 

Europa II

Cada etapa del cohete fue desarrollada por un país independiente (Reino Unido, Francia y Alemania, en orden) con el apoyo de Italia, Bélgica y Holanda para la cofia o Australia como lugar de lanzamiento, pero en la práctica todos los intentos de ponerlo en órbita fueron un fracaso. El proyecto fue definitivamente cancelado en 1971 y poco después comenzó la era de los Ariane, otro nombre de inspiración mitológica..., pero esa es otra historia.


NOTA: Esta entrada participa en la LI Edición del Carnaval de Química, alojada en el blog Scientia del gran @ScientiaJMLN

miércoles, 7 de octubre de 2015

Nace Principia Kids [Nacemos científicos]

Hace unos tres años y medio escribía unas breves palabras en este blog sobre la curiosidad innata de los niños y la necesidad de nuestra sociedad de fomentarla para que no se perdiera. La entrada se titulaba Nacemos científicos, quizá algunos la recordaréis. Al final terminaba mi reflexión con las siguientes palabras:


«(...) La ciencia nos enseña a vivir con los ojos abiertos. Los niños viven con los ojos abiertos y si hay cualquier cosa que esté en nuestras manos que podamos hacer para no cerrárselos, debemos hacerlo»

Sigo pensando de la misma manera. Cualquier esfuerzo por trasladar el conocimiento de la naturaleza y la ciencia a los más pequeños merecerá siempre la pena. 

Tenemos decenas de recursos de todo tipo: libros, asignaturas, actividades, documentales, etc., pero se echaba en falta en el mundo editorial un proyecto que combinara el arte y la ciencia para los niños, y no tan niños, como el que os quiero presentar hoy. 

Alrededor de la revista Principia Kids, han nacido y nacerán muchas historias, cada uno podrá contar la suya, pero os recomiendo esta en particular. Y para que todo sea posible se necesita vuestro apoyo. En estos momentos hay abierta una campaña de crowndfunding para que podamos disfrutar de esta maravilla en breve de la que os adelanto algunas imágenes...








Una maravilla, ¿verdad? Tenéis toda la información aquí

Gracias :-)

martes, 6 de octubre de 2015

Premios Bitácoras 2015 [Primera clasificación parcial 'Mejor Blog de Educación y Ciencia']

Se acaba de publicar la primera clasificación parcial de los Premios Bitácoras 2015 y os comunico que en la categoría de Mejor Blog de Educación y Ciencia Ese punto azul pálido ocupa el séptimo lugar

El otro día os pedía el voto amablemente mi amigo Jack Torrance con su Toc, toc y hoy será el bueno del Conde Orlok quién lo haga. 



¡VOTAD A DANI AHORA MISMO! YO PIENSO HACERLO EN CUANTO ME CORTE LAS UÑAS

Gracias por sufrir con la brasa pero es que con amigos como los que tengo es difícil no intentarlo. Podéis votarme pulsando sobre la siguiente imagen:



Votar en los Premios Bitacoras.com

lunes, 5 de octubre de 2015

La ricina en la pequeña pantalla... Y fuera de ella


"Es un veneno extremadamente efectivo. Es toxico en pequeñas dosis
y también bastante fácil de pasar por alto en una autopsia
" -Walter White-

La ricina es uno de los venenos más potentes que conocemos. Se encuentra de forma natural en la semillas del ricino (Ricinus communis), un peculiar arbusto de tallo grueso y hueco que alcanza fácilmente los tres o cuatro metros de altura y que podemos encontrar en climas cálidos. 


Estructura de la ricina

El efecto tóxico de la ricina se debe a que es una proteína que produce la inactivación de los ribosomas.  La ricina se une de forma irreversible a los ribosomas de las células eucariotas y detiene la producción de proteínas provocando la muerte celular (apoptosis). Una vez aislada presenta un aspecto de polvo blanco insípido e inodoro. Una dosis pequeña, alrededor de medio miligramo, puede producir la muerte de un adulto si es inyectada o inhalada. Por vía digestiva se necesitaría una dosis un tanto mayor (medio gramo) y los síntomas de la intoxicación varían en función de la vía de penetración. Por ejemplo, si es ingerida en cantidad suficiente se comienza con un malestar general, vómitos y diarrea a las pocas horas de la ingesta y al cabo de tres o cuatro días se produce el colapso multiorgánico de hígado, riñón o bazo y el fatal desenlace. Una especie de muerte en diferido. Sin antídoto hasta hace poco.

El uso de la ricina con fines criminales lo hemos visto en algunas ocasiones en la pequeña pantalla. No voy a hacer spoilers más allá de las menciones, tranquilos todos. 

La ricina la hemos visto en el episodio 15 de la segunda temporada de El mentalista, la tuvimos en la última temporada de Urgencias, también la hemos visto en Navy: Investigación criminal y en otras series menos conocidas como Mordido, la serie policíaca Monk o en la película para la televisión británica Complicit, donde nos encontramos con un ataque terrorista con ricina. Los admiradores de las aventuras del profesor de química Walter White en la mítica serie Breaking Bad siempre recordaremos el papel tan importante que tuvo la ricina en la segunda y cuarta temporada, pero especialmente en la quinta y última. Inolvidable. 



Y hasta aquí la ficción televisiva, gloriosa en el caso de Breaking Bad, pero... ¿Y la realidad? ¿Es que se ha utilizado la ricina para matar en alguna ocasión? Pues sí, y como se suele decir, la realidad supera a la ficción. 

Los efectos de la ingestión de semillas de ricino se conocen desde la antigüedad pero no fue hasta 1888 cuando el farmacéutico alemán Peter Hermann Stillmark la describió y aisló por primera vez. Era cuestión de tiempo que se pensara en ella con fines destructivos como arma química. 

Fue durante la Primera Guerra Mundial cuando se tiene la primera evidencia de su empleo como arma química. Al menos sobre el papel y en los laboratorios. Los Estados Unidos se plantearon utilizar ricina en la fabricación de balas o proyectiles, impregnándolos superficialmente con ella, o bien su utilización directa (pulverización) sobre las líneas enemigas. Sin embargo, se descartó su uso no ya por conflictos con las convenciones de guerra, de hecho se empleaba cloro como arma química, sino que se descartó por el conocimiento que se tenía en cuanto a su degradación por efecto de la temperatura y la posibilidad de que se descubriera un antídoto con facilidad.

Durante la Segunda Guerra Mundial se pensó también en utilizarla como extra de las bombas de racimo, pero a nivel productivo y logístico se llegó a la conclusión de que era más barato producir fosgeno que ofrecía una efectividad letal similar. 

La antigua Unión Soviética también flirteó con la ricina y sus propiedades tóxicas y se tiene constancia de que se empleó en los ochenta en la Guerra Irán-Irak, se ha intentado utilizar en ataque terroristas como el que se frustró en 2003 en el Reino Unido o más recientemente en las cartas que recibió el presidente Barack Obama hace un par de años en abril y posteriormente en mayo. En este último caso se detuvo como autora del envío a una actriz conocida por su aparición en la serie The walking dead

Pero el hecho de la historia reciente más conocido relacionado con la ricina es la muerte -el asesinato- del disidente búlgaro Georgi Markov que fue asesinado con esta sustancia impregnada en una bala que le dispararon con un paraguas mientras paseaba por Londres en 1978. Es una historia que siempre cuento en mis charlas sobre los venenos y su historia, así que mejor que la veáis en el siguiente vídeo (a partir del minuto 27 y medio):




Y nada más. Os recuerdo que tenéis más historias y curiosidades sobre toxicología y química en este enlace del blog. 

Salud

Referencias:
http://es.breakingbad.wikia.com/wiki/Ricina
http://www.bt.cdc.gov/agent/ricin/facts.asp
https://en.wikipedia.org/wiki/Ricin#Popular_culture
http://membercentral.aaas.org/blogs/scientia/beans-weapon-discovery-ricin
https://es.wikipedia.org/wiki/Paraguas_b%C3%BAlgaro


NOTA: Esta entrada participa en la LI Edición del Carnaval de Química.

sábado, 3 de octubre de 2015

'Orígenes. El universo, la vida, los humanos' [Reseña]




El polímata francés Jean-Jacques Rousseau escribió en 1754 en su Discurso sobre el origen y la desigualdad de los hombres, conocido también como Segundo Discurso, lo siguiente:
«Aunque para poder discernir con acierto el estado natural del hombre importa estudiarlo en sus orígenes ... no voy a seguir su organización a través de las sucesivas fases que ha conocido ... Sobre este particular no haría sino perderme en imprecisas y casi visionarias conjeturas. Hasta el momento, la anatomía comparada no ha progresado gran cosa, y las observaciones de los naturalistas me parecen demasiado endebles para ser utilizadas como plataforma válida sobre la que erigir una argumentación sólida.»

Transcurridos más de doscientos cincuenta años desde las reflexiones de Rousseau el panorama sobre nuestros orígenes (universo, vida y nosotros mismos) dista mucho de ser resuelto en su totalidad, pero la ciencia nos ha ido ofreciendo respuestas cada vez más concretas y precisas a nuestras preguntas. Son respuestas que generan nuevas incógnitas, es cierto, pero eso es algo inherente al proceso. Aquí importa el camino, la reconstrucción del pasado, la confirmación de las hipótesis y las evidencias. Cuánto más nos acercamos y más incógnitas despejamos, más dudas se nos presentan... Es lo que hay, pero los avances y los descubrimientos de nuestros orígenes como materia, vida y evoluación durante los últimos años son espectaculares y cada vez sabemos más. Y es lo que nos cuentan Carlos Briones, Alberto Fernández Soto y José María Bermúdez de Castro en su último libro. 

Orígenes. El universo, la vida, los humanos no es un libro, sino que en realidad son tres en uno, como el famoso aceite desengrasante. Y se trata de uno de los mejores libros que he leído este año. Un libro estimulante, riguroso, muy didáctico y el tipo de obra de divulgación que un servidor gusta de consumir cuando saca un poco de tiempo. 

El libro está dividido en tres partes que cada autor ha escrito de forma independiente pero toda la obra está acompañada de unas preciosas ilustraciones a cargo de Eduardo Saiz, con un toque naturalista del siglo XVII que quita el hipo y no deja indiferente. Auténticas mini-obras de arte, y lo de mini solo va por el tamaño. 

Pero vayamos por partes. Tras los agradecimientos y un inspirador prólogo del investigador y escritor Ricard Solé, una breve introducción de los tres autores escrita a seis manos nos adelanta lo que tenemos por delante. Y lo que tenemos por delante es ni más ni menos que un viaje sobre nuestros orígenes desde tres perspectivas diferentes pero siempre relacionadas... Y menudo viaje.

La primera parte del libro, El universo, escrita por el cosmólogo Alberto Fernández Soto, comienza donde creemos comenzó todo en nuestro universo, con el modelo del Big Bang. En poco más de cien páginas Alberto Fernández nos regala un texto de lo más ameno y completo que se puede encontrar sobre cosmología y astrofísica, con el añadido de que está bastante actualizado y las partes "duras", por decir algo, y que acompañan siempre a todo lo que tiene que ver con física cuántica, oscilaciones bariónicas, materia oscura, etc. se comprenden con facilidad por alguien medianamente familiarizado o interesado con estos temas. 

En la segunda parte, Carlos Briones, bioquímico e investigador del Instituto de Astrobiología del CSIC-INTA, nos introduce con una cita de Charles Darwin en lo que sabemos y no sabemos sobre La vida. Qué es, cuál fue su origen y cómo pudo evolucionar... La química prebiótica, el papel del ARN, de los virus y viroides, las primeras células, LUCA, la evolución de la vida... Una delicia narrativa con un contenido riguroso y especializado pero no exento de cierta lírica, que termina con lo que el autor llama «El sueño del pez ancestral». Confieso que esta ha sido la parte del libro con la que más he disfrutado. Supongo que el ser también bioquímico, como Carlos, y salvando las distancias, ha hecho que la disfrute por partida doble pese a tener más que oxidados mis conocimientos adquiridos hace más de veinte años en la universidad. Otro atractivo de esta parte central de Orígenes son las exquisitas referencias sobre los científicos que han estudiado la vida de alguna forma y sus ideas y teorías, y que a buen seguro harán las delicias de cualquier aficionado a la divulgación o a la historia de la ciencia.

Y por último el paleoantropólogo José María Bermúdez de Castro cierra la trilogía con Los humanos, un excelente, apasionado y musical repaso sobre la evolución humana. Una maravilla muy bien escrita que me ha encantado. A destacar el estilo narrativo y en cuanto al contenido no he parado de rememorar la visita que realicé en familia este verano a las excavaciones de Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana de Burgos, con esos guías que se explicaban como los ángeles. Una visita, qué digo visita, ¡una experiencia!, que os recomiendo encarecidamente a todos.

El libro termina con un epílogo, un índice onomástico, y con algo que se agradece especialmente por los lectores compulsivos: una completa bibliografía separada para aficionados como yo o para lectores o investigadores más bien tirando Pro

En definitiva, Orígenes es un libro delicioso y extraordinario, un manual que podría servir de libro de texto para alguna asignatura de biología o química pero escrito con cariño para todo tipo de lector que posea unos mínimos conocimientos de física, química y biología, y que esté interesado en conocer su origen. Nuestros orígenes.


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NOTA: Esta entrada participa en la LI Edición del Carnaval de Química, alojada en el imprescincible blog Scientia del gran @ScientiaJMLN.