Vía Eurekablog nos llega este sensacional vídeo del lanzamiento del transbordador espacial Endeavour en su última misión (STS-134).
Como dice Daniel Marín, vídeos que recogen el lanzamiento de un transbordador hay miles, pero ninguno como éste. Así que ya sabéis: apagad las luces, conectar los altavoces, cambiad a modo de pantalla grande... y que comience la cuenta atrás.
Más información sobre esta misión: I y II
martes, 31 de mayo de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
Like a rolling stone
![]() |
| Fuente |
Cheval recorría alrededor de 30 kilómetros diarios para repartir el correo en la población de Châteauneuf-de-Galaure, una localidad del sureste de Francia. Pero una mañana, en 1879, mientras realizaba el rutinario reparto de la correspondencia a los vecinos de la zona rural que tenía asignada, tropezó con una roca caliza de pequeño tamaño y pintoresca forma. Cheval comenzó de esta manera una compulsiva recogida de piedras de distintos tamaños y formas, las llevaba en sus bolsillos, en su cartera cuando estaba vacía..., hasta que finalmente consiguió una carretilla.
Con la ayuda de su esposa y durante los siguientes 33 años, Cheval construyó uno de los más fascinantes monumentos de todos los tiempos, el Palacio Ideal. Como expresó el propio cartero rural, se impuso esta dura disciplina a sí mismo para demostrar que la fuerza de voluntad puede triunfar sobre toda clase de dificultades físicas y mentales, y también lograr una comprensión más perfecta de la naturaleza de las cosas y de la naturaleza misma.
El Palacio Ideal tiene unas dimensiones de unos 26 metros de largo y una altura que varía entre 8 y 10 metros. Mezcla diferentes estilos arquitectónicos con motivos y símbolos inspirados en el cristianismo y el hinduismo.
Cheval falleció en 1924 viendo terminada su obra. Tan solo unos pocos años después comenzó a extenderse internacionalmente la fama de esta edificación. El detonante se inició en 1928 cuando Jacques-Bernard Brunius, un escritor y cineasta francés, descubrió el Palacio Ideal y se lo recomendó a sus amigos. Gracias a él, una imagen del palacio se incluyó en una exposición del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA).
Artistas como André Breton, Max Ernst o Pablo Picasso quedaron prendados con la obra de Cheval. Incluso Picasso llenó un cuaderno con 12 dibujos inspirados en el propio palacio. Tras ellos se unieron otros visitantes ilustres como Marguerite Duras, Gaudí, Jean Tinguely, Larry Rivers, Pablo Neruda o Alejo Carpentier entre otros.
En 1969, André Malraux, en su calidad de Ministro de Cultura francés, declaró el castillo Patrimonio Cultural y aseguró así su conservación.
¿Te apetece verlo?...
![]() |
| Imágenes: Wikipedia |
O mejor aún en este vídeo:
____________
Y a mí que todo esto me recuerda a nuestro particular Cheval castizo de Mejorada del Campo, Justo Gallego ... Sí hombre, el del anuncio de Acuarius de hace unos pocos años. No sé cómo le irá, pero para él, para nuestro artista Rolling Stone español va dedicado este post. :-)
viernes, 20 de mayo de 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
La influencia de la mitología en la ciencia (7ª Parte): Tántalo
Cuando la Cocina de autor tiene un límite
Tántalo, hijo de Zeus y la oceánide Pluto, fue el padre de Pélope, de Níobe (a la que ya le dedicamos un capítulo de esta serie) y de Broteas.
En correspondencia con su estatus social de rey de Frigia, Tántalo era un invitado habitual de las interminables fiestas y afterhours que el resplandeciente Zeus organizaba en el Monte Olimpo. En estos festines sociales se tenía la peculiar costumbre, extendida hasta nuestros días, de preguntarle al anfitrión sobre la necesidad de llevar alguna cosilla de casa para compartir entre todos. Sí, esa pregunta al estilo -¿Qué llevo?-, a la que nuestro amable anfitrión suele responder -Nada, no te molestes- cuando en realidad está deseando que compres un buen vino o traigas un exquisito postre por lo menos.
Pues bien, Tántalo era de ese tipo de invitados, de los que además de no llevar nunca nada a los banquetes, al terminar la fiesta enganchaba el tupper y se llevaba a casa lo que había sobrado. No sabemos si con la excusa de darle las sobras al perro o para él mismo, pero Tántalo incluso se atrevía a robar néctar y ambrosía, esas delicias gastronómicas carísimas reservadas para los dioses más pudientes, y que compartía posteriormente -algo que estaba prohibido- con sus amigotes mortales en festivales orgiásticos, por así decirlo, más mundanos.
Un buen día, Zeus se hartó de tanto gorroneo por parte de su hijo y le pidió que le echara menos morro al asunto y se retratara. El rey de Frigia, ofendido por la acusación de gorrón invitó a los dioses del Olimpo a una party lunch en su palacio del monte Sípilo.
Tántalo, en un delirio de innovación culinaria, con la ilusión de marcar una tendencia y empapado del espíritu artístico del "Todo vale si está desestructurado", descuartizó y cocinó a su hijo Pélope, depositándolo en un caldero mezclado con otros ingredientes.
-"Efebo caramelizado con milhojas de dermis y espuma de colágeno, acompañado de virutas de Fagus sylvatica"- exclamó nuestro gourmet.
A los invitados, al escuchar la presentación del plato, les ocurrió como a nosotros cuando acudimos a algún restaurante 'modelno' de esos de platos muy grandes y contenido minimalista. No entendemos lo que nos están contando, y peor aún, no sabemos qué vamos a comer después. Te arriesgas a la sorpresa. Al menos, con los huevos Kinder sabes que pillas algo de chocolate. En fin, no nos desviemos.
Tras la presentación de la presunta delicatessen de tan sugerente nombre, Tántalo ofreció su obra culinaria a los dioses pero éstos rápidamente se percataron de que había gato -en este caso, humano- encerrado. Todos menos la diosa Deméter (Ceres), que ese día andaba muy despistada y apenada tras sufrir la reciente pérdida de su hija Perséfone, y sin querer probó un trozo de la carne de Pélópe. Concretamente una parte de su hombro izquierdo.
![]() |
| El suplicio de Tántalo, de Bernard Picart |
Zeus enfureció. Tenía hambre y fue implacable. Abatió a Tántalo con un rayo, y tras su muerte ideó un castigo acorde a su delito. Lo condenó a padecer hambre y sed eternas. Tántalo fue enviado al Tártaro, el infierno más allá del inframundo. Allí debería permanecer eternamente sumergido hasta el cuello junto a un lago de agua dulce y muy cerca de un árbol con deliciosos frutos. Cuando Tántalo intentaba comer los frutos, se apartaban de él; y cuando intentaba beber, el agua se retiraba.
Zeus ordenó a Hermes (Mercurio) que recogiera los fragmentos del pobre Pélope y se lo trajera para recomponerlo -estructurarlo- con sus poderes divinos. Faltaba el hombro izquierdo, que se había comido Deméter por lo que Zeus encargó al mañoso Hefesto que le fabricara una prótesis de márfil.
El vaso y el metal que nunca 'beben'
El mito de Tántalo ha dado origen a un fenómeno que los físicos llaman Vaso de Tántalo. El vaso de Tántalo es un artilugio que emplea los principios físicos de un sifón.
Se dispone el sifón en un vaso, de forma que la rama más corta se abre cerca del fondo del vaso (Ver dibujo) mientras que la rama mayor lo atraviesa y se abre en la parte exterior.
Si añadimos agua al vaso, va subiendo el nivel, y ocurre lo que podemos observar perfectamente en este vídeo.
Cuando la columna de agua que hay en el tubo exterior soporta más peso que la del tubo interior, la primera comienza a caer y arrastra el líquido que hay en el interior del recipiente (la columna de líquido no se rompe debido a la enorme fuerza de cohesión entre las moléculas de agua).
También en el ámbito de la química el mito de Tántalo ha sido una influencia, en este caso, dando nombre a un elemento metálico.
En 1802 el químico sueco Anders Gustaf Eckeberg descubrió un nuevo metal. A este metal los ácidos más fuertes no lo atacaban. Podía soportar los efectos de un ácido fuerte sin 'beberlo', es decir, sin reaccionar con él y sin absorberlo. En 1814, Jacob Berzelius, insigne científico considerado como el padre de la química en Suecia, sugirió el nombre de nuestro personaje mitológico para el nuevo elemento: Tántalo o Tantalio, esta segunda acepción es la forma correcta de denominación según la RAE.
El tantalio es un elemento químico de número atómico 73. Su símbolo es Ta. Se trata de un metal de transición raro, de color azul grisáceo, duro, presenta un brillo metálico y resiste bastante bien la corrosión y el ataque de ácidos. Lo podemos encontrar en la tantalita.
Tiene múltiples aplicaciones, pero si estás leyendo esta entrada desde un teléfono móvil, te puede interesar este vídeo.
_______________
Referencias:
Mitología. Todos los mitos y leyendas del mundo. Ed. Círculo de lectores. ISBN:84-672-1262-4.
30 usos científicos para una (...bueno, varias) botella(s) de gaseosa
fq-experimentos
____________________
NOTA: Esta entrada participa en la XIX edición del Carnaval de Física, que se celebra este mes en el blog Scientia. Y en la IV edición del Carnaval de Química, que se celebra en el blog Los productos naturales ¡vaya timo!
Actualización:
lunes, 16 de mayo de 2011
¿Quién fue (o es) el mejor divulgador científico de la Historia?
Volvemos a la carga. Esta vez le toca el turno al personaje que en vuestra opinión fue (o es) el mejor divulgador de ciencia de todos los tiempos. Sé que es muy difícil responder a esta pregunta. De hecho, el principal problema consiste en definir en primer lugar, de forma precisa y clara, qué es la divulgación científica. Y me consta que es una cuestión compleja de definir y objeto de debate y controversia, lo que se une más aún si cabe, a la hora de decantarse por una figura de la historia que la encabece. La divulgación científica abarca un concepto muy amplio, lleno de matices para cada cultura, formatos o destinatarios de la misma. Podríamos hablar de destacados candidatos como Galileo Galilei y su obra Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo o enciclopedistas como Diderot o D'Alembert, e incluso mezclar a grandes científicos, cuyas obras están escritas en un lenguaje claramente divulgativo, como por ejemplo, Charles Darwin. O podríamos centrarnos quizá únicamente en la gran explosión cámbrica de la segunda mitad del siglo pasado y la primera década de éste: Gamow, Sagan, Dawkins, Bronowski, Gould, Greene, Feynman, Attenborough, Hawking, Gardner, Perelmán, Trefil, Kaku... y muchísimos más.
Pero hagamos algo distinto, reformulemos la pregunta. Ya que en estas miniencuestas participan grandes -y admirados- blogueros de ciencia, en lugar de quién fue (o es) el mejor divulgador de la Historia, vamos a dejarlo en ¿quién fue (o es) el mejor divulgador científico de tú historia?
Como siempre, comienzo yo. Y esta vez lo tengo muy, pero que muy, fácil. Si bien no hay duda posible en que la mejor obra de divulgación -en mi modesta opinión- es la serie Cosmos del genial Carl Sagan, si tuviera que elegir un personaje que me haya marcado en mi vida y despertado la curiosidad por la ciencia, solo tendría que girar 180º la silla desde donde escribo esta entrada y coger un par de libros.
Desde que los leí, nada volvió a ser lo mismo. Así que inauguro la encuesta dando mi voto para el prolífico, multidisciplinar y genial Isaac Asimov.
Pero hagamos algo distinto, reformulemos la pregunta. Ya que en estas miniencuestas participan grandes -y admirados- blogueros de ciencia, en lugar de quién fue (o es) el mejor divulgador de la Historia, vamos a dejarlo en ¿quién fue (o es) el mejor divulgador científico de tú historia?
Como siempre, comienzo yo. Y esta vez lo tengo muy, pero que muy, fácil. Si bien no hay duda posible en que la mejor obra de divulgación -en mi modesta opinión- es la serie Cosmos del genial Carl Sagan, si tuviera que elegir un personaje que me haya marcado en mi vida y despertado la curiosidad por la ciencia, solo tendría que girar 180º la silla desde donde escribo esta entrada y coger un par de libros.
Desde que los leí, nada volvió a ser lo mismo. Así que inauguro la encuesta dando mi voto para el prolífico, multidisciplinar y genial Isaac Asimov.
![]() |
| Imagen: Wikipedia |
"Quienes se sientan subyugados por la invencibilidad del espíritu humano y la incesante eficacia del método científico como herramienta útil para desentrañar las complejidades del Universo, encontrarán muy vivificador e incitante el veloz progreso de la Ciencia"
Así comienza la "Introducción a la Ciencia", o "Asimov's guide to Science" en su versión anglosajona. Un libro imprescindible. Tras él llegaron todos los demás.
Y ahora, os toca a vosotros...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






