jueves, 30 de septiembre de 2010

El efecto Thatcher

Mira detenidamente este vídeo:



Sorprendente ¿verdad? Pues es un ejemplo de lo que se conoce como efecto Thatcher.

El efecto Thatcher es un fenómeno por el cual se hace difícil detectar cambios cuando vemos una cara al revés. Es una ilusión óptica creada en 1980 por un profesor de la universidad de York,  Peter Thompson, manipulando fotos de la Dama de Hierro. De ahí el nombre de este curioso efecto. Puedes leer el artículo original aquí.




Lo habíamos visto en muchos sitios, por ejemplo, en la portada del libro "Rarología" de Richard Wiseman o la conocida foto de Margaret Thatcher, pero como el propio Wiseman dice hoy en su blog: nunca en un vídeo.

Hay muchas opiniones sobre los mecanismos que producen este efecto, relacionados todos ellos con los procesos psicológicos implicados en la percepción que tenemos de las caras. Thomson hablaba de que los humanos procesamos los rostros como un todo sin detenernos en los detalles. Otros autores aportan otras explicaciones de tipo evolutivo,  adaptativo, etc.

Bueno, no deja de ser un curioso efecto en humanos. ¿He dicho humanos? Vaya, pues parece ser que también se produce en monos.

El refranero popular, nunca falla con estas cosas: "Las apariencias engañan".

Referencias:
http://en.wikipedia.org/wiki/Thatcher_effect
http://www.boston.com/bostonglobe/ideas/brainiac/2010/02/the_mystery_of.html
http://www.cell.com/current-biology/retrieve/pii/S0960982209011956



lunes, 27 de septiembre de 2010

El Diccionario del diablo define: Adivinación

  
Adivinación: arte de descubrir lo oculto. Hay tantos tipos de adivinación como variedades frutales del memo floreciente y del necio temprano.





Fuente: "El Diccionario del diablo".  Ambrose Bierce. Ed Galaxia Gutemberg. ISBN: 84-8109-359-9 
Chiste gráfico:  Alberto Montt (Dosis diarias)
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NOTA: He cambiado la cabecera del blog. La imagen de la cabeza humana corresponde con la portada del libro "El cerebro de Broca" (c) de Carl Sagan en la colección que dirige José Manuel Sánchez Ron editada por Drakontos bolsillo. No soy tan habilidoso para estas cosas del diseño gráfico y he requerido la ayuda del amigo Cendrero, el polifacético administrador de ese gran blog que es El Busto de Palas y que altruistamente ha diseñado esta cabecera. Gracias por tu inestimable ayuda.  :-D

domingo, 26 de septiembre de 2010

El infierno es exotérmico y está congelado



El siguiente relato es un poco viejo, pero por si alguien no lo conoce, viene bien recordarlo otra vez porque es bastante divertido.


Se trata de una más que presunta leyenda urbana, que cuenta la original respuesta que dió un alumno en un examen de Física. 

La única y sorprendente pregunta del examen era: ¿Es el infierno exotérmico o endotérmico?

Como buenos estudiantes, la mayoria de nosotros escribiríamos en el examen una explicación de la Ley de Boyle, por ejemplo, o citaríamos los tres principios de la termodinámica o si fuéramos alumnos muy aventajados transladaríamos este artículo de FCF.

Pero la leyenda dice que un avispado estudiante escribió en el examen lo siguiente:


En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas.

En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones. La mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno.

Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.

Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno. Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas.

Hay dos posibilidades:
-Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.
-Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.
 ¿Qué posibilidad es la verdadera?:
Si aceptamos lo que me dijo Lucía en mi primer año de universidad (“hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo”), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche, la posibilidad número 2 es la verdadera. Doy por tanto como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado.

El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido… dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Lucía no paraba de gritar “¡Oh, Dios mío!

Este estudiante fue el único que aprobó, y con sobresaliente. Bueno, eso dicen, pero ¿realmente se lo merecía?






NOTA FINAL: Las imágenes que ilustran este post pertenecen al cómic The Sandman, concretamente a "Estación de nieblas". Una auténtica obra maestra de ese genio llamado Neil Gaiman. La historia de si el infierno es endotérmico o exotérmico era la excusa para descubrir, a quién no lo conozca, uno de los mejores cómics del arte gráfico y la literatura. Un cómic que presenta un infierno frío. Algo más que un cómic. 


Continuará.

sábado, 25 de septiembre de 2010

La escala del universo

El gran Irreductible acaba de pasarme este enlace vía Twitter. No hay nada más que decir, salvo que entres y lo disfrutes. Buen finde.

viernes, 24 de septiembre de 2010

El síndrome del restaurante chino




¿Te apetece cenar hoy en un chino? Rollito de primavera de primero, seguimos con un arroz tres delicias, cerdo agridulce, pollo con almendras, plátano flameado de postre y el detallazo final del chupito de licor de flores por cuenta de la casa. Menú anti-crisis, todo muy bueno, y encima un calendario de bambú de regalo.

Llegas a casa…Te sientas a repasar los mensajes que hay en tu Twitter durante un rato, y de pronto empiezan los síntomas: dolor torácico, enrojecimiento, cefalea, sudoración, sensación de presión en la boca y un inquietante malestar general. ¿Qué es lo primero que piensas?…"Me está dando un infarto". Mandas un tweet a tus seguidores y al hospital corriendo.

Te atienden en urgencias. Al relatarle los síntomas al médico de guardia, pones cara de sorpresa cuando te pregunta:

-¿Ha consumido comida china en las últimas dos o tres horas?

-¿Eh? -¿Cómo es posible?... ¿Acaso coincidió conmigo en el restaurante y me ha reconocido?

Pues no, ni el médico es un dotado psíquico, ni cenó en el chino, ni te llevaste el calendario de bambú al hospital. Lo que padeces es lo que se ha venido comúnmente a denominar "el síndrome del restaurante chino".

El síndrome del restaurante chino es un conjunto de síntomas -como los que hemos descrito antes- y que se producen supuestamente debido a la ingestión previa de glutamato monosódico (en adelante, GMS) un aditivo alimentario añadido y potenciador del sabor, muy habitual en la comida china.

El origen de la descripción de este síndrome se remonta a 1968, cuando se documentaron por primera vez una serie de reacciones de tipo adverso que se asociaron a la comida china. Se informó a la comunidad médica que el GMS había ocasionado esos síntomas (se publicó en la revista New England Journal of Medicine), y de ahí pasó a la cultura popular...e incluso a los libros de Medicina y de Bioquímica (concretamente, creo recordar, en el Lehninger de mi época).

Antes de saber lo que hay de cierto hay en todo esto, conozcamos un poco más al GMS.

El GMS es la sal sódica del glutamato, un aminoácido presente de forma natural en múltiples alimentos como verduras, quesos, etc.



Es un conocido potenciador del sabor, se le conoce también como E-621, y está autorizado para el uso alimentario. También se utiliza para reducir el sodio de las comidas. Mientras un 40 % de la sal común (cloruro de sodio) es sodio, el GMS solo contiene un 13% del total. El GMS en pequeñas cantidades y debidamente controlado no presenta ningún riesgo para la salud. El mito de que puede afectar al cerebro e inhibir los neurotransmisores no es cierto, porque más del 95% del glutamato ingerido en la dieta lo utiliza el intestino como fuente de energía, y además la molécula no puede atravesar la barrera hematoencefálica. Tampoco está clara su influencia en la obesidad, como se puede leer en algunos sitios.

Una curiosidad muy interesante sobre el glutamato  es que estimula receptores específicos en la boca, es uno de los cinco sabores básicos que reconoce la lengua, y provoca el gusto llamado umami, que significa algo parecido a sabroso en japonés. El sabor umami fue descubierto en el "Imperio del sol naciente" por el químico Kikunae Ikeda en 1912.

Pero...¿está comprobado que el GMS sea el causante de este particular cuadro clínico? Pues parece ser que no. En 2006 se publicó un estudio, que pone de manifiesto las dudas sobre si la ingesta del GMS contenido en la comida china es el origen del síndrome que estamos tratando.




Y entonces, ¿qué ha pasado esta noche? Pues vete tú a saber. Quizá tomaste demasiado licor de flores, con eso de que es gratis... o tanto interné te ha producido las cefaleas o cualquier otra causa. En fin. ¡Lo importante es que no es nada grave, tratamiento sintomático y para casa. 

Ah! y no olvides contar el final de tu aventura a tus seguidores "tuiteros". Seguro que te hacen un RT y el siguiente viernes recibes muchos #FF. :-D

NOTA FINAL: Si leyendo ese post te has acordado de esa famosa historia de los gatos (el de Schröedinger no, por esta vez) como fuente de proteínas en los restaurantes chinos, pues lee esto. Más mitos y más leyendas.


Fuentes de las imágenes: I y II

Referencias:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/ency/article/001126.htm

Twitter y jerga "tuitera": aquí