domingo, 9 de octubre de 2011

La lámpara de Davy


Existen algunos inventos que han pasado con justicia a la historia de la ciencia y la tecnología por sus inmediatas o prometedoras aplicaciones, invenciones que proporcionaron a sus creadores la fama, el éxito y el reconocimiento social, al ofrecer soluciones a graves problemas de ingeniería o salvar vidas mejorando las condiciones de trabajo; inventos que diseñados inicialmente con una finalidad humanista y para el avance positivo de la tecnología al servicio del hombre, se convirtieron al caer en conciencias sin escrúpulos, en precisamente todo lo contrario.

Sobran los ejemplos y la lista es muy larga..., tristemente larga.

Hoy contaremos brevemente la historia de una de estas invenciones, una lámpara diseñada para acabar con la sangría de las muertes de los trabajadores -muchas veces niños- en las explotaciones mineras británicas de principios de siglo XIX, y que nos sirve como una lección más sobre cómo el mal uso de un genial y útil artilugio, aporta un capítulo más a la historia de la infamia.



Los lectores de este blog que hayan estudiado un poco de química, reconocerán la figura de Sir Humphry Davy (1778-1829) como una de las personalidades más emblemáticas de esta disciplina científica. Davy es considerado como uno de los padres de la electroquímica, junto con Volta y Faraday, fue el descubridor de una serie de elementos químicos -aplicando su dominio de la electrólisis- y todo un personaje mediático de su época, siendo muy populares sus conferencias en las que empleaba habitualmente el gas de la risa (óxido nitroso). Pero esa es otra historia, como la que le llevó a pronunciar su célebre frase: "Faraday es mi mayor descubrimiento". [Volveré a Davy algún día para contarla. ;-)]

En 1815, la Sunderland Society for the Prevention of Accidents in Mines, tras una serie de gravísimos accidentes ocurridos en las minas del norte de Inglaterra causados por explosiones de gas grísú, encargó a Davy una solución para evitar más desgracias. Davy había descubierto un par de años antes en sus investigaciones que si se rodeaba una llama con una fina gasa metálica, el calor desprendido por ésta no inflamaba el gas del ambiente exterior. Un fenómeno que se puede observar bastante bien en este vídeo:




Davy consiguió diseñar un prototipo que empleaba un cilindro de malla metálica que rodeaba a la llama de la lámpara. De esta manera se impedía que el calor desprendido inflamara el gas peligroso que podía estar presente (metano contenido en el grisú) y por tanto la peligrosa propagación de la llama. El funcionamiento de la lámpara lo podemos ver de forma más detallada en esta imagen:



Lámpara de Davy


La lámpara de Davy alumbraba la oscuridad de la mina y no representaba una fuente de ignición en presencia de grisú (metano). Atrás quedaba la peligrosa época en que se iluminaba con velas enganchadas a una pértiga. Sin embargo, como en tantos otros inventos y descubrimientos, hubo cierta polémica en cuanto en la autoría del mismo. George Stephenson, minero e hijo de un peón minero, había desarrollado un modelo muy similar unos años antes que Davy. Al final, tras una serie de disputas y reclamaciones prevaleció el nombre de Davy para la lámpara, aunque se reconoció también la labor de Stephenson, quién centró sus esfuerzos posteriores en desarrollar la locomotora de vapor.


Pero esta feliz historia no lo es tanto. Un invento que se diseñó para evitar accidentes y mejorar la seguridad frente a explosiones, tuvo durante un tiempo el efecto contrario. Los explotadores de las minas comenzaron a adquirir, o fabricar ellos mismos, la lámpara de Davy; una lámpara de la que el mismo Davy renunció a la patente. Se dió la circunstancia de que minas que habían sido cerradas por su peligrosidad por presencia de atmósferas explosivas, fueron abiertas de nuevo. La seguridad que ofrecía la lámpara de Davy provocó que hubieran más accidentes y muertes al aumentarse la producción minera, sin tener en cuenta otras mejoras en la seguridad. Los trabajadores eran obligados a trabajar en condiciones extremadamente peligrosas con la perversa garantía de que la lámpara era segura para las explosiones -que lo era-, pero en realidad no evitaba el resto de factores de riesgo.


No obstante esta pequeña historia merece un final con mensaje positivo: La lámpara de Davy/Stephenson fue toda una revolución en su época. Ciencia y técnica al servicio de una clase trabajadora que sufría las consecuencias de unas condiciones miserables de explotación laboral. Fue una pieza en la esperanza de iluminar el oscuro túnel de salida hacia un mañana mejor que ayer.
Finalmente fue sustituida por otro tipo de sistemas de iluminación con la llegada de la electricidad.


NOTA: Esta entrada participa en los Carnavales de Química (8ª edición) y de Tecnología (3ª edición), que se celebran durante este mes de octubre en los muy recomendables blogs Caja de Ciencia (Science box) e Idea secundaria administrados por Marisa (@lualnu10) y Julián  (@Jeibros) respectivamente.
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Imágenes:  I y II
Más información: Davy Lamp
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ACTUALIZACIÓN (15/04/2012): Impresionante vídeo de los chicos de la universidad de Nottingham (Periodic Videos) donde se explica el invento de Davy y se muestran planos de su prototipo y la lámpara original.



7 comentarios:

  1. El desarrollo de la ciencia es imprescindible. Otra cosa es el uso que hagamos los humanos de los avances. Gran entrada. Me ha encantado...pero no te acostumbres a que te piropeé.
    Jose

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  2. Encantador artículo Dani, un clásico de la tecnología que siempre es bueno recordar. Por otro lado destaco y comparto tus palabras iniciales sobre el rol que la tecnología y la ciencia deben tener en mejorar la vida del ser humano.
    Suscribo a esa visión de mundo.

    Saludos.

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  3. @Jose: Gracias :)

    @Gabriel: Gracias a ti también :)

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  4. Lo flipo.
    Me ha encantado el artículo y me enorgullece tener un compadre metido a fondo en la ciencia tal y como lo estás haciendo.
    Aprendo un montón en este blog y deseo que tanto interés y esfuerzo que estás poniendo en la divulgación científica -al tiempo que te diviertes- tenga una justa recompensa.
    Si compro máquinas del tiempo religiosamente, no tengas la menor duda que me haré con un ejemplar de amazings, aunque no entienda ni la mitad.

    Ya que el Estado no abona los cerebros, vamos a hacerlo los ciudadanos.

    Enhorabuena, Dani.

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  5. Me guuuusta. Muy bien explicado y es un fenómeno de andar por casa que se puede explicar sencillamente.

    Gracias por la entrada ;)

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  6. @Jaleante. Si quieres te doy mi número de cuenta :p. Gracias, amigo

    @Alejandro: Muchas gracias a ti

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  7. jejeje, gracias a tu entrada he entendido la lámpara de Davy, mira que había escuchado hablar ya en tus retos EPAP, y leí dos veces (o hasta tres y cuatro) el párrafo de Sacks en "El tío Tungsteno" pero no conseguía visualizar cómo funcionaba el asunto, ¡así que (como dice Luis Reig) un mol de gracias a ti ya los geniales vídeos!

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