martes, 8 de agosto de 2023

Atajos


Cuentan que el rey Ptolomeo I de Egipto, angustiado al verse desbordado para asimilar y entender los conceptos matemáticos de su tiempo, se dirigió al gran Euclides para preguntarle si no había otra forma más rápida de aprender geometría que no fuera mediante el lento y tortuoso estudio de los Elementos, el colosal tratado en el que Euclides recopiló en trece volúmenes el conocimiento de las matemáticas su época. Y el griego, tras mirar al rey con cierta complacencia, le respondió: «Majestad, no hay atajos reales para la Geometría». La anécdota, a todas luces apócrifa, sigue vigente como ejemplo de la tendencia de la naturaleza humana hacia la búsqueda de atajos.

Queremos perder peso sin hacer dieta ni deporte, aprender un idioma en una semana, dejar el tabaco de un día para otro, ganar dinero fácil jugando a la lotería… Es normal que nos atraiga pensar en la posibilidad de buscar estos atajos, ya que nos ofrecen el camino corto y sin esfuerzo para resolver nuestros problemas. Y por ese motivo, puede que algunos desaprensivos se aprovechen de ello. El caso más despreciable está en las falsas terapias que, aprovechándose de la desesperación causada por una enfermedad propia o la de un familiar, prometen la curación por la vía del «atajo», frente a los tratamientos basados en la evidencia, en ocasiones duros y dolorosos, de la medicina convencional. 

Otro tipo de atajos con los que convivimos son los sesgos cognitivos. Se trata de unos patrones sistemáticos de desviación de la racionalidad en el juicio y se producen por la tendencia del cerebro humano a simplificar el procesamiento de la información a través de un filtro de experiencias previas y de creencias. Este proceso de filtrado, por decirlo de algún modo, es un mecanismo de supervivencia que nos permite priorizar y procesar rápidamente grandes cantidades de información. Aunque el mecanismo es eficaz y puede ser útil en una situación de peligro, nos puede causar errores de pensamiento. El concepto de sesgo cognitivo fue introducido en 1972 por los psicólogos israelíes Daniel Kahneman y Amos Tversky, considerados los padres de la economía conductual. 

Hay muchos tipos de sesgos cognitivos. Tenemos el sesgo de anclaje, que se produce cuando confiamos demasiado en la primera información que recibimos al tomar una decisión. El sesgo de confirmación es la tendencia a buscar, interpretar o recordar información de forma que confirme nuestras creencias preexistentes. Por ejemplo, las personas que defienden o se oponen a un asunto en concreto, buscarán información para reforzar sus ideas previas y las recordarán reforzando este tipo de pensamiento selectivo. En el efecto de encuadre, la forma en la que se presenta la información afecta a cómo la interpretamos. Se han hecho experimentos sociales en los que se demuestra que si nos dicen que un producto está libre de grasa en un 98% tendrá más éxito que si nos dicen que tiene solo un 2% de grasa. El sesgo retrospectivo es la tendencia a interpretar acontecimientos pasados como más previsibles de lo que fueron en realidad. ‘A posteriori’, cualquier hecho insólito es fácilmente predecible. Y luego está el efecto halo, que se produce cuando la primera impresión que tenemos de alguien influye en lo que pensamos sobre su personalidad, estatus o comportamiento. Recuerden el dicho popular de que no existe una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. También tenemos al sesgo de la representatividad, que ocurre cuando juzgamos la probabilidad de un acontecimiento en función de su parecido con un prototipo que tenemos establecido previamente en nuestra mente.

Es importante ser conscientes de nuestros sesgos mentales para poder superarlos. Y podemos lograrlo mediante diversos métodos, como buscar perspectivas diferentes, cuestionar nuestras propias creencias e intentar replantear nuestro pensamiento de forma activa. Al reconocer y abordar estas trampas del pensamiento, mejoraremos nuestra capacidad para tomar decisiones y fortalecer nuestras relaciones con los demás. Pero somos más eficaces detectando los sesgos de los demás que los propios. Ténganlo en cuenta y no intente cambiar los sesgos de su suegra, suegro, cuñada o cuñado. Difícil tarea, soy consciente. 

[Una versión de este artículo se publicó en el diario La Verdad, el 24/12/2022]

sábado, 5 de agosto de 2023

¿Podemos recrear la voz de una momia de 3000 años? [Charla TED]

Hace mucho tiempo que no comparto por aquí alguna charla TED, donde de vez en cuando aparece alguna maravilla. Como esta que os traigo hoy, donde a partir de una investigación sobre la recuperación del sistema vocal de un sacerdote del antiguo Egipto, el experto en fonética David M. Howard explora tres fascinantes etapas en la evolución del lenguaje humano. Además, resalta la relevancia de cuidar y cultivar nuestra propia voz en un entorno cada vez más lleno de distracciones y ruido. 

Espero que os guste, a mí me ha parecido acojonante. 

Buen finde, folks.


El Hubble sigue vivo [Imagen del cúmulo globular NGC 6652]


Pues sí, ya sé que nuestro 'ojito derecho' es el telescopio espacial James Webb, y con motivo porque es brutal, pero nuestro querido Hubble sigue vivo. Y tan vivo. 

Mirad con atención y ampliad esta imagen porque merece la pena:

Fuente | NASA


La imagen anterior muestra el resplandeciente y deslumbrante contenido del cúmulo globular NGC 6652, un conjunto de estrellas capturado por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA/ESA. La región central del cúmulo brilla con un suave tono azul, iluminada por una multitud de estrellas, mientras que algunas estrellas cercanas resplandecen intensamente, presentando puntas de difracción que se entrecruzan. NGC 6652 se localiza en la constelación de Sagitario dentro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, a una distancia de casi 30.000 años luz de la Tierra y a solo 6500 años luz del núcleo galáctico.

Los cúmulos globulares son agrupaciones estables y fuertemente unidas por la gravedad, compuestas por un rango de decenas de miles a millones de estrellas. La intensa fuerza gravitatoria entre estas estrellas cercanas es lo que confiere a estos objetos su característica forma esférica.

Según la NASA, esta imagen es el resultado de la combinación de información recopilada por dos de las cámaras más avanzadas del Hubble: la Cámara Avanzada para Encuestas y la Cámara de Campo Amplio 3. Además, se aprovecharon los datos obtenidos de dos programas de observación distintos, llevados a cabo por equipos de astrónomos diferentes. Uno de los equipos se enfocó en el estudio de los cúmulos globulares de la Vía Láctea, con el propósito de arrojar luz sobre aspectos que abarcan desde la edad de estos objetos hasta el potencial gravitatorio de la galaxia en su conjunto. El segundo grupo de astrónomos empleó tres filtros altamente sensibles en la Cámara de Campo Amplio 3 del Hubble para analizar las proporciones de carbono, nitrógeno y oxígeno en cúmulos globulares como NGC 6652. Impresionante, sin duda. Gracias, Hubble. :-)

viernes, 4 de agosto de 2023

Mijaíl Lomonósov, el hijo del pescador





Una de las figuras más desconocidas de la historia de la ciencia es la del polímata ruso Mijaíl Vasilyevich Lomonósov (1711-1765). Al menos para la mayoría de la población, incluso la más implicada en la ciencia y su divulgación. Muchos de los descubrimientos realizados por Lomonósov destacan por adelantarse a los avances científicos posteriores durante varios siglos. Los estudios llevados a cabo por Lomonósov dejaron una impronta indeleble en la configuración de la ciencia en Rusia. La pena es que en aquella época la transmisión de conocimiento no es como ahora. Vamos a recordarlo.

Lomonósov nació en 1711 en la costa del mar Blanco, en una pequeña localidad que ahora lleva su nombre. Era hijo de un pescador y vivió la pobreza en primera persona. A los diez años empezó a trabajar con su padre, pescando, en unas condiciones muy duras. En diciembre de 1730, cuando los pocos libros que pudo conseguir ya no satisfacían su creciente sed de conocimientos y el mar se le había quedado pequeño, abandonó su aldea natal, a pie y sin dinero, rumbo a Moscú. Su ambición era educarse para unirse a los sabios a los que el zar Pedro I el Grande llamaba para transformar Rusia en una nación moderna.

Antes de ser aceptado en la Academia eslavo-greco-latina, tuvo que esconder su origen humilde. Los hijos de las familias nobles se burlaban de él y apenas tenía dinero suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, su buena salud y sus habilidades intelectuales excepcionales le permitieron completar el equivalente de ocho años de estudio en solo cinco años. Durante este periodo, logró aprender griego por sí mismo y explorar las obras clásicas de la antigüedad. 

Su talento no pasó desapercibido y finalmente, en enero de 1736, Lomonósov fue admitido como estudiante en la Academia de San Petersburgo. Poco después, en un lapso de siete meses, se trasladó a Alemania para estudiar en la Universidad de Marburgo, donde se sumergió en la vida estudiantil alemana. A pesar de esta experiencia, su dedicación al trabajo no disminuyó. En un plazo de tres años, logró abordar los principales logros en filosofía y ciencia occidental. Su mente, despojada de prejuicios, reaccionó en contra de la visión estrecha del empirismo que limitaba las ciencias naturales según los discípulos de Isaac Newton. A través de ensayos enviados a San Petersburgo, abordó el desafío de comprender la estructura de la materia.

En 1739, mientras se encontraba en la universidad alemana de Freiberg, Lomonósov se sumergió en un estudio práctico de las tecnologías relacionadas con la minería, la metalurgia y la manufactura de vidrio. Además, cultivó amistades con destacados poetas de la época, permitiéndose expresar libremente su inclinación por la poesía.

Después de algunos desacuerdos con uno de sus mentores, el químico Johann Henckel, y tras atravesar varios desafíos, incluyendo su matrimonio en Marburgo, Lomonósov regresó a San Petersburgo en julio de 1741. En ese momento, la dirección de la Academia estaba en manos de nobles que carecían de competencia, lo que generó un problema para Mijaíl, al no recibir el reconocimiento que merecía. Esta situación de injusticia y ostracismo lo impulsó a tomar parte en acciones de protesta. Su temperamento vehemente y su valentía lo llevaron a rebasar las normas de etiqueta de la época. Como resultado, en mayo de 1743 fue arrestado. Sin embargo, gracias a dos odas que envió a la emperatriz Isabel, logró ser liberado en enero de 1744, ganándose así un prestigio poético dentro de la Academia. La poesía al servicio de la ciencia, quién lo diría. 

Su obra científica es impresionante. En 276 Notas sobre Filosofía y Física Corpusculares expuso las ideas dominantes de su obra científica. Fue profesor por la Academia en 1745, y ese año tradujo los Estudios de filosofía experimental, de Christian Wolff, al ruso; y escribió, en latín, importantes obras sobre el calor y la electricidad. Su buen amigo, el genial matemático suizo Leonhard Euler, reconoció la originalidad creativa de sus publicaciones. 

En 1748 se le concedió el laboratorio que Lomonósov venía solicitando desde 1745 y comenzó una etapa productiva descomunal.  Registró en tres años más de 4.000 experimentos en su laboratorio. Y aquí fue donde desarrolló uno de los aportes más ampliamente reconocidos y de mayor trascendencia que Lomonósov realizó al campo de la ciencia natural: la formulación de la teoría cinético-molecular del calor. Esta teoría surgió en una época en que prevalecía la noción de la "caloría" como entidad que cedía calor de manera específica. Según esta teoría, la masa de un objeto aumentaba durante su calentamiento debido a que la caloría penetraba en sus poros y allí quedaba retenida. No obstante, Lomonósov, a través de un análisis minucioso de eventos físicos particulares, refutó con contundencia la teoría calórica y, en consecuencia, evidenció la eliminación de las especulaciones desordenadas en torno a la naturaleza de la materia que se desplaza de manera anárquica. En su concepción teórica, Lomonósov optó por emplear la denominación "átomo" en lugar de "elemento", término predominante en la época, y sustituyó "corpúsculo" por "molécula" (1748).

Obsesionado en la formación de los estudiantes, escribió en 1752 una introducción al un curso de química física que iba a establecer en su laboratorio. Las teorías sobre la unidad de los fenómenos naturales y la estructura de la materia que expuso en Origen de la luz y los colores y en sus trabajos teóricos sobre la electricidad, en 1753 y 1756, también maduraron en este nuevo laboratorio.

En 1755 funda la primera universidad rusa, que hoy lleva su nombre. Fue miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias y de la de Bolonia. Sus teorías sobre el calor y la constitución de la materia fueron rechazadas por los científicos empiristas de Alemania, aunque fueron analizadas con interés en revistas científicas europeas.

Las persecuciones que sufrió, particularmente después de la muerte de la emperatriz Isabel en 1762 lo agotaron físicamente y murió en 1765. La emperatriz Catalina II la Grande hizo enterrar a este genio de la historia con gran ceremonia, pero confiscó todas las anotaciones donde plasmó las grandes ideas humanitarias que había desarrollado. Las publicaciones de sus obras fueron purgadas del material que constituía una amenaza para el sistema de servidumbre feudal, en particular por todo lo relacionado con sus ideas materialistas y humanistas. Se le recordó más como un poeta de la corte y un defensor de la monarquía y la religión que como un enemigo de la superstición y un pionero de la educación popular. Sin embargo, la injusta reescritura de su vida y obra no lograron extinguir su recuerdo. Fue la publicación de su "Polnoye sobraniye sochineny" (Obras completas), entre 1950 y 1983, por parte de eruditos soviéticos lo que finalmente reveló al mundo las contribuciones integrales de Lomonósov. Durante un largo período, este insigne pensador, el hijo de un humilde pescador, había sido malinterpretado por los historiadores de la ciencia. Y la pena es que, a día de hoy, siga siendo un desconocido en occidente.

lunes, 31 de julio de 2023

Paul Dirac y la elocuencia [Anécdotas (6ª Parte)]

Retomamos la sección de anécdotas de este blog con la aparición estelar de Paul Adrien Maurice Dirac (1902-1984), uno de los titanes de la física del siglo XX (aunque estudió ingeniería eléctrica), conocido por ser un teórico de una intuición incomparable. Wolfgang Pauli, conociendo el ateísmo militante de Dirac, dijo de él: «Si entiendo correctamente a Dirac, él dice: no hay Dios, y Dirac es su profeta».



Dirac ocupó la prestigiosa Cátedra Lucasiana de Matemáticas en Cambridge, una posición antes desempeñada por Isaac Newton —y que años después ocupó Stephen Hawking—, lo que le otorgó un aura legendaria. Ganó el Premio Nobel de Física en 1933. A pesar de su renombre, era un hombre amable pero extremadamente parco en palabras. Se decía que su conversación se limitaba mayormente a "sí", "no" y "no lo sé".

En una ocasión, durante un seminario, alguien le preguntó sobre una derivación particular, a lo que Dirac simplemente respondió: "No". Aunque sorprendidos por la brevedad de la respuesta, todos entendieron que no ampliaría más.

Durante una entrevista, alguien le preguntó si las iniciales de su nombre significaban algo en particular, a lo que Dirac respondió: "No", indicando que podían escribirlo de la forma que quisieran. Divertido por la situación, le preguntaron si podría significar "Poincaré Aloysius Mussolini", a lo que él respondió: "Sí".

Cuando se le preguntó sobre sus investigaciones, nuevamente contestó con un escueto "No". Divertido, el entrevistador le sugirió que escribiría sobre él como "El profesor Dirac resuelve todos los problemas de la física matemática, pero es incapaz de encontrar una forma mejor de calcular el promedio de bateo de Babe Ruth", a lo que él respondió afirmativamente.

Entre risas, el entrevistador le preguntó sobre sus gustos, y Dirac sorprendió a todos al mencionar que le gustaban "las patatas". Aunque parecía poco usual, continuaron la conversación preguntándole sobre otras actividades, como si iba al cine. Dirac mencionó que sí, pero se remontó a la década de 1920 y quizás también en los años 1930.

Luego, el entrevistador mencionó que le gustaba leer cómics del domingo, y Dirac respondió con más entusiasmo de lo usual, diciendo que sí. El entrevistador bromeó diciendo que, según los rumores, Dirac y Einstein eran las únicas personas realmente cultas que podían entenderse entre sí. Aunque Dirac era modesto, confesó que había encontrado a alguien a quien no podía entender, y se trataba de Weyl, refiriéndose al matemático Hermann Weyl, colega de Einstein en Princeton.

Por todo esto, Cuentan que sus compañeros en Cambridge inventaron lo que llamaron una unidad "dirac", que representaba el número más bajo imaginable de palabras que alguien con la capacidad de hablar podría pronunciar en compañía, calculando que sería de aproximadamente una palabra por hora.

A pesar de su naturaleza callada y enigmática, Dirac dejó una marca indeleble en la física y cambió el curso de la ciencia con sus ideas innovadoras. Su forma única de ver el mundo y su capacidad para resolver problemas complejos lo convirtieron en una figura legendaria en la historia de la física. _________________________

Fuente: 
Eurekas y Euforias, de Walter Gratzer