miércoles, 13 de septiembre de 2023

Sacarina y cáncer


La sacarina es un edulcorante artificial que se utiliza diariamente en todo el mundo como sustituto del azúcar. Pero seguro que habrán escuchado en alguna ocasión alguna advertencia sobre su peligro o su carácter como cancerígeno. A veces, solo basta teclear en un navegador web la palabra “sacarina” para que el texto predictivo nos lleve a la terrible palabra “cáncer” o “cancerígena”.

El mito sobre la sacarina y su relación con el cáncer viene de un estudio realizado en ratas en la década de 1970. En el estudio, se encontró que las ratas alimentadas con grandes cantidades de sacarina desarrollaron más tumores que las ratas alimentadas con una dieta normal. Esos estudios se replicaron y se comprobó que la ingestión de grandes cantidades de sacarina en animales de experimentación producía cáncer de vejiga. 

EL PAÍS, 7 de noviembre de 1978


Sin embargo, y aunque los resultados de este estudio no se hicieron en humanos, y que los niveles de consumo de sacarina en los que se produjeron tumores en las ratas eran mucho más altos de lo que un ser humano podría consumir, las agencias de seguridad alimentaria clasificaron a la sacarina como potencialmente cancerígena. Y así se pudo ver en los etiquetados de aquellos años 70 y en los 80. 




Pero, ¿esto es así? ¿Causa cáncer la sacarina? La respuesta está en una máxima muy importante de la ciencia que dice CORRELACIÓN NO IMPLICA CAUSALIDAD (ojalá alguien ponga esta frase en una camiseta). Sí es cierto que hay una correlación entre la ingestión de sacarina y el cáncer de vejiga en ratas y ratones. Y los estudios la percibieron. Pero no se observó este efecto en los humanos. El pH de la orina de ratas y ratones es distinto al de los humanos y en ellos las grandes cantidades de sacarina formaban unos precipitados minerales que irritaban la membrana de la vejiga, producían un daño en ella, una inflamación, que hacía que en los procesos de reparación hubiera una mayor probabilidad de mutación y por tanto de cáncer.

Además, numerosos estudios realizados desde entonces han demostrado que la sacarina es segura para su uso y no causa cáncer. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) y la Agencia de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) han evaluado la seguridad de la sacarina y han concluido que no es cancerígena.

En resumen, no hay evidencia científica sólida que respalde la afirmación de que la sacarina es cancerígena, siempre y cuando se tome con absoluta moderación. Los reguladores de alimentos y bebidas de todo el mundo consideran que la sacarina es segura para su uso y no hay evidencia de que cause cáncer en humanos. Es importante basar las decisiones sobre la seguridad de los alimentos en evidencia científica rigurosa y actualizada. 

Tampoco significa que sea inocua, porque el consumo de edulcorantes artificiales tiene efectos poco saludables de los que hablaremos otro día. Hasta entonces, el café preferiblemente sin azúcar ni edulcorantes. O vamos, lo que os guste. :)


1 comentario:

  1. "la correlación no implica casualidad" formidable. Gracias

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