sábado, 3 de octubre de 2015

'Orígenes. El universo, la vida, los humanos' [Reseña]




El polímata francés Jean-Jacques Rousseau escribió en 1754 en su Discurso sobre el origen y la desigualdad de los hombres, conocido también como Segundo Discurso, lo siguiente:
«Aunque para poder discernir con acierto el estado natural del hombre importa estudiarlo en sus orígenes ... no voy a seguir su organización a través de las sucesivas fases que ha conocido ... Sobre este particular no haría sino perderme en imprecisas y casi visionarias conjeturas. Hasta el momento, la anatomía comparada no ha progresado gran cosa, y las observaciones de los naturalistas me parecen demasiado endebles para ser utilizadas como plataforma válida sobre la que erigir una argumentación sólida.»

Transcurridos más de doscientos cincuenta años desde las reflexiones de Rousseau el panorama sobre nuestros orígenes (universo, vida y nosotros mismos) dista mucho de ser resuelto en su totalidad, pero la ciencia nos ha ido ofreciendo respuestas cada vez más concretas y precisas a nuestras preguntas. Son respuestas que generan nuevas incógnitas, es cierto, pero eso es algo inherente al proceso. Aquí importa el camino, la reconstrucción del pasado, la confirmación de las hipótesis y las evidencias. Cuánto más nos acercamos y más incógnitas despejamos, más dudas se nos presentan... Es lo que hay, pero los avances y los descubrimientos de nuestros orígenes como materia, vida y evoluación durante los últimos años son espectaculares y cada vez sabemos más. Y es lo que nos cuentan Carlos Briones, Alberto Fernández Soto y José María Bermúdez de Castro en su último libro. 

Orígenes. El universo, la vida, los humanos no es un libro, sino que en realidad son tres en uno, como el famoso aceite desengrasante. Y se trata de uno de los mejores libros que he leído este año. Un libro estimulante, riguroso, muy didáctico y el tipo de obra de divulgación que un servidor gusta de consumir cuando saca un poco de tiempo. 

El libro está dividido en tres partes que cada autor ha escrito de forma independiente pero toda la obra está acompañada de unas preciosas ilustraciones a cargo de Eduardo Saiz, con un toque naturalista del siglo XVII que quita el hipo y no deja indiferente. Auténticas mini-obras de arte, y lo de mini solo va por el tamaño. 

Pero vayamos por partes. Tras los agradecimientos y un inspirador prólogo del investigador y escritor Ricard Solé, una breve introducción de los tres autores escrita a seis manos nos adelanta lo que tenemos por delante. Y lo que tenemos por delante es ni más ni menos que un viaje sobre nuestros orígenes desde tres perspectivas diferentes pero siempre relacionadas... Y menudo viaje.

La primera parte del libro, El universo, escrita por el cosmólogo Alberto Fernández Soto, comienza donde creemos comenzó todo en nuestro universo, con el modelo del Big Bang. En poco más de cien páginas Alberto Fernández nos regala un texto de lo más ameno y completo que se puede encontrar sobre cosmología y astrofísica, con el añadido de que está bastante actualizado y las partes "duras", por decir algo, y que acompañan siempre a todo lo que tiene que ver con física cuántica, oscilaciones bariónicas, materia oscura, etc. se comprenden con facilidad por alguien medianamente familiarizado o interesado con estos temas. 

En la segunda parte, Carlos Briones, bioquímico e investigador del Instituto de Astrobiología del CSIC-INTA, nos introduce con una cita de Charles Darwin en lo que sabemos y no sabemos sobre La vida. Qué es, cuál fue su origen y cómo pudo evolucionar... La química prebiótica, el papel del ARN, de los virus y viroides, las primeras células, LUCA, la evolución de la vida... Una delicia narrativa con un contenido riguroso y especializado pero no exento de cierta lírica, que termina con lo que el autor llama «El sueño del pez ancestral». Confieso que esta ha sido la parte del libro con la que más he disfrutado. Supongo que el ser también bioquímico, como Carlos, y salvando las distancias, ha hecho que la disfrute por partida doble pese a tener más que oxidados mis conocimientos adquiridos hace más de veinte años en la universidad. Otro atractivo de esta parte central de Orígenes son las exquisitas referencias sobre los científicos que han estudiado la vida de alguna forma y sus ideas y teorías, y que a buen seguro harán las delicias de cualquier aficionado a la divulgación o a la historia de la ciencia.

Y por último el paleoantropólogo José María Bermúdez de Castro cierra la trilogía con Los humanos, un excelente, apasionado y musical repaso sobre la evolución humana. Una maravilla muy bien escrita que me ha encantado. A destacar el estilo narrativo y en cuanto al contenido no he parado de rememorar la visita que realicé en familia este verano a las excavaciones de Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana de Burgos, con esos guías que se explicaban como los ángeles. Una visita, qué digo visita, ¡una experiencia!, que os recomiendo encarecidamente a todos.

El libro termina con un epílogo, un índice onomástico, y con algo que se agradece especialmente por los lectores compulsivos: una completa bibliografía separada para aficionados como yo o para lectores o investigadores más bien tirando Pro

En definitiva, Orígenes es un libro delicioso y extraordinario, un manual que podría servir de libro de texto para alguna asignatura de biología o química pero escrito con cariño para todo tipo de lector que posea unos mínimos conocimientos de física, química y biología, y que esté interesado en conocer su origen. Nuestros orígenes.


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NOTA: Esta entrada participa en la LI Edición del Carnaval de Química, alojada en el imprescincible blog Scientia del gran @ScientiaJMLN.

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