domingo, 10 de febrero de 2013

El destino del vino es ser bebido [Extracto del libro 'El sistema periódico' de Primo Levi]


"El destino del vino es ser bebido, como el destino de la glucosa es ser oxidada. Pero la oxidación no se produjo inmediatamente. Su bebedor la retuvo en el hígado durante más de una semana, allí bien ovillada y tranquila como alimento de reserva para un esfuerzo imprevisto; esfuerzo que al domingo siguiente se vio obligado él a hacer, persiguiendo a un caballo que se había espantado. Adiós a la estructura hexagonal. En el lapso de pocos instantes el ovillo se devanó y volvió a convertirse en glucosa, ésta fue arrastrada por la corriente de la sangre hasta una fibrilla muscular del muslo, y allí brutalmente rajada en dos moléculas de ácido láctico, el triste heraldo de la fatiga. Sólo unos minutos más tarde,el jadeo de los pulmones logró proporcionar el oxígeno necesario para oxidar sin prisas a este último. Así fue como volvió a la atmósfera una nueva molécula de anhídrido carbónico, y una parcela de la energía que el sol había prestado al sarmiento pasó del estado de energía química al de energía mecánica y se aposentó, por consiguiente, en la perezosa condición de calor, calentando imperceptiblemente el aire removido por la carrera y la sangre del corredor. «Así es la vida», a pesar de que sean pocas las veces en que viene descrita así: un implantarse, un barrer para adentro, un vampirizar el camino descendente de la energía, de su noble forma solar a la degradada de calor a baja temperatura. En su camino ascendente, que lleva al equilibrio y por ende a la muerte, la vida dibuja un asidero y anida en él."                
-Primo Levi, El sistema periódico-

NOTA:  Esta entrada participa en la XXII Edición del Carnaval de Química que este mes se celebra en el blog Roskiencia, cuyo autor (@ismael__ds) es un entusiasmado de la química al que le recomiendo encarecidamente la lectura del libro de Primo Levi.

jueves, 7 de febrero de 2013

Cuando vayas a un Starbucks y te pidas un café con leche, piensa que tienes el color del universo observable frente a ti

Código hexadecimal RGB: #FFF8E7

No, no me he equivocado con la imagen. Realmente este tono tan sosillo representa el color del universo observable. Al menos así lo afirmaron hace unos años dos astrofísicos de la universidad Johns Hopkins, Karl Glazebrook e Ivan Baldry. 

En un principio Karl e Ivan estimaron que el color del universo era más o menos de un verde tirando a turquesa, pero poco después corrigieron su análisis y determinaron que el universo tenía un color similar al de la imagen ligeramente rosada con la que he abierto este post. Pero la intención inicial de ambos científicos no era encontrar el «color del universo», por decirlo de alguna manera, sino la de profundizar en el análisis espectral de un grupo numeroso de galaxias (unas 200.000) con el fin de estudiar la formación y nacimiento de las estrellas. Glazebrook y Baldry estimaron que la mayoría de estrellas, de su grupo de estudio, se formaron hace cinco mil millones de años. Debido a que las estrellas observadas eran más brillantes en el pasado, el color del universo, a medida que las estrellas errantes azules se convertían en estrellas enanas amarillas y luego en gigantes rojas, va cambiando del azul al rojo. Cuando la luz de las galaxias más lejanas llega a la Tierra, el promedio de «color del universo» como se vería desde la Tierra, se aproxima hacia un blanco, debido a la luz que viene de las estrellas cuando eran más jóvenes. 

A este color se le llamó Cosmic Latte (o Café cortado cósmico, según la Wikipedia española). Cuenta la historia que el periódico Washington Post realizó una encuesta entre sus lectores para que eligieran un nombre para el color del universo. Un lector, un tal Peter Drum, estaba leyendo la reseña del artículo de Glazebrook y Baldry mientras tomaba un café con leche en una cafetería Starbucks..., et voilà. ¡El universo tiene color café con leche! Y así se ha quedado para la posteridad.

No sé qué opinaréis vosotros, pero a mí me ponen un café con ese color y no me lo bebo ni aunque me maten, pero sobre gustos no hay nada escrito... Todo sea por la ciencia.


Podéis encontrar más información en este enlace que he utilizado como fuente y en la Wikipedia.
Salud, amigos. [Y digo esto con un café en la mano, un café del color que creía tenía el universo antes de escribir este post ;-P]

sábado, 19 de enero de 2013

La química en la ciencia ficción: Isaac Asimov



El gran Isaac Asimov, que ha pasado en múltiples ocasiones por este blog protagonizando incluso uno de los retos EPAP, fue como todos sabemos un prolífico autor de ciencia ficción muy venerado por unos y criticado por otros. Personalmente me encuentro en la orilla de la veneración, y no solo como consumidor de sus obras de ficción, sino también en la figura de Asimov como divulgador científico de primera fila. Para mí es el mejor, como ya expliqué en este post.

Pero hoy hablaremos un poco de ciencia ficción, y en particular de Isaac Asimov y el tratamiento de la química en su obra literaria de ficción. 

En 1947, mientras daba los últimos coletazos a su doctorado en bioquímica, Asimov tuvo la delirante idea de escribir una parodia de un artículo científico como si fuera parte de su tesis doctoral. El relato titulado Las propiedades endocrónicas de la Tiotimolina resublimada y que se puede leer aquí (hacedlo porque es muy divertido), fue publicado en la revista Astounding Science Fiction en 1948.  En este falso paper, Asimov nos describe los experimentos realizados con un compuesto, la tiotimolina, que presenta la increíble propiedad de disolverse en agua antes de que esta entre en contacto con ella. [Podéis leer la historia completa en la Wikipedia.]     

La tiotimolina también fue la protagonista de tres relatos de ciencia ficción de Asimov en donde se manifiestan las maravillosas propiedades de este compuesto: Las aplicaciones micro-psiquiátricas de la tiotimolina (1953), La tiotimolina y la era espacial (1960) y Tiotimolina para las estrellas (1972). 

Pero aparte de las referencias a la ficticia tiotimolina, la química como ciencia aparece en la obra de Isaac Asimov en bastantes ocasiones. Por ejemplo, en La magnífica posesión, uno de sus primeros relatos que se publicó en 1940 cuando Asimov tenía solo 20 años, un químico de nombre Walter (¿casualidad?) descubre un revolucionario proceso para recubrir metales tratándolos con amonio puro. Otro título donde la química está presente, esta vez el mal uso de la misma para cometer un crimen, es Polvo mortal (1957) donde se narra el asesinato de un jefe que se apropiaba del trabajo de sus colaboradores (becarios pre y post-doctorales no cojáis la idea, pero leedlo)
. En septiembre de 1956 se publicó Paté de foie gras, una narración donde relata el descubrimiento de una oca que tiene la habilidad de transmutar el oxígeno-18 en oro-197 (puede leerse en este enlace). Coja una cerilla (1972) es otro relato corto donde los conocimientos de la química tradicional salvan a una nave espacial (en FCF+ reseñaron este relato hace dos años para el primer Carnaval de química). Pero mi favorito sin lugar a dudas, y el que recomiendo encarecidamente si tienes unos minutos, es Padre fundador (que se puede leer íntegramente aquí). Un relato de 1965 que narra una inquietante terraformación de un exoplaneta similar a la Tierra pero con una atmósfera y suelo de alto contenido amoniacal. Y por último no nos podemos ir sin citar De químico a químico, al que le dediqué esta entrada el año pasado. Es más bien un relato de intriga que de ciencia ficción, pero merece la pena recordarlo una vez más.

Hay más referencias a la química en la obra de ficción de Isaac Asimov, estoy seguro, pero las anteriores son las que recuerdo en estos momentos. Los comentarios son vuestros si tenéis más datos. Salud, amigos.  :-)


NOTA: Esta entrada en una participación doble en la XXI edición del Carnaval de Química, que alberga este mes la elementa 114 (@Ununcuadio) en su recomendable blog Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión y en la III edición del Carnaval de Humanidades que se celebra en El cuaderno de Calpurnia Tate, el blog del gran químico, divulgador y viajero @luisccqq.