sábado, 3 de diciembre de 2016

La influencia de la mitología en la ciencia (42ª Parte): Calisto

[Nota inicial: Se puede consultar el resto de entregas de la serie sobre la influencia de la mitología en la ciencia desde este enlace]


Diana y Calisto, de Rubens | Museo del Prado

Calisto, en griego antiguo «la más bella», es la protagonista de uno de los relatos mitológicos con más influencia en el arte del Renacimiento y el Barroco, ya que permitía expresar con todo esplendor desnudos y paisajes.

En la mitología griega, Calisto era la hija del rey Licaón y virginal compañera inseparable de la diosa de la caza Artemisa (Diana en la mitología romana). Su belleza no pasó desapercibida para el dios Zeus, que se enamoró perdidamente de ella y la persiguió de forma incansable transformado en la forma de Artemisa para seducirla hasta que finalmente la violó y dejó embarazada del héroe Arcas, quién daría nombre a la región de Arcadia.

Una tarde, mientras Zeus paseaba con su amante por los bosques de Arcadia, la diosa Hera bajó del Olimpo y estuvo a punto de sorprenderlos juntos, pero Zeus rápidamente convirtió a la bella Calisto en una osa con el fin de despistar a su celosa esposa. Pero la estrategia no funcionó y Hera, abatida y furiosa, pidió a la diosa de la caza Artemisa que matara a la osa con su arco y flechas. Hubo suerte y escapó, dio a luz a Arcas pero inmediatamente Hermes se lo arrebató para entregarlo a la diosa Maia, la mayor de las Pléyades, por orden de Zeus. 

La desgraciada Calisto pasó quince años vagando por la tierra convertida en osa hasta que un día se encontró con su hijo, quién no la reconoció, y cuando estuvo a punto de atravesarla con su lanza Zeus intervino para evitar el matricidio. Convirtió a Calisto en la constelación de la Osa Mayor y a Arcas en la constelación de Bootes o el Boyero, cuya figura mira -y protege- a la Osa Mayor.

Un satélite joviano, unas mariposas y el eucalipto

Calisto es el nombre que recibe uno de los satélites de Júpiter. Fue descubierto en 1610 por Galileo Galilei y es el tercer satélite natural más grande del Sistema Solar tras su compañero Ganímedes y Titán (Saturno).


Calisto visto por la sonda Galileo

Las condiciones de Calisto, posibilidad de un océano interior, lo han hecho candidato para albergar vida extraterrestre pero con menor probabilidad que, por ejemplo, en Europa. Otra condición desfavorable de Calisto es que es prácticamente inerte en términos geológicos, sin volcanes activos o desplazamientos de placas en su superficie. De hecho, su superficie es todo un paisaje desolador repleto de cráteres de impacto sin montañas o volcanes.

Con vistas a una posible colonización espacial la NASA propuso a Calisto como una opción viable en un curioso informe de 2003 denominado Human Outer Planets Exploration (HOPE). En él se propone que se podría construir una base permanente sobre la superficie de Calisto para desde allí suministrar logística a futuras exploraciones de nuestro Sistema Solar.


La bella Calisto influyó para que el entomólogo alemán Jacob Hübner designara a un género de mariposas caribeñas de la subfamilia Satyrinae en 1823. 


Calisto amazona

Calisto también es uno de los sinónimos con los que conocemos al eucalipto blanco o eucalipto común, aunque en este caso la mitología poco aportó y el término proviene del griego antiguo  «bien o justamente» y kalyptós «cubierto o que recubre».


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