jueves, 5 de febrero de 2015

Dogma e ignorancia [Fragmento de 'El ascenso del hombre' de Jacob Bronowski]






TRADUCCIÓN:

Se ha dicho que la ciencia deshumanizará a la gente y la convertirá en números. Esto es falso,
trágicamente falso. Compruébelo usted mismo. Este es el campo de concentración y el
crematorio de Auschwitz. Fue aquí donde la gente se convirtió en números. En este estanque
fueron esparcidas las cenizas de cuatro millones de personas. Y esto no fue obra del gas. Fue
obra de la arrogancia. Fue obra del dogma. Fue obra de la ignorancia. Cuando la gente se cree
poseedora del conocimiento absoluto, sin pruebas de la realidad, tal es su comportamiento.
Todo ello ocurre cuando los hombres aspiran al conocimiento de los dioses.

La ciencia constituye una forma de conocimiento eminentemente humana. Nos hallamos
siempre al borde de lo conocido, tratamos de adelantarnos siempre a lo esperado. Todo juicio
científico se sitúa al margen del error y es personal. La ciencia es un tributo a lo que podemos
saber, pese a que somos falibles. Las palabras de Oliver Cromwell encierran una gran verdad
determinante: «Yo te suplico, por las entrañas de Cristo, que pienses en la posibilidad de estar
equivocado».

Como científico, estoy en deuda con mi amigo Leo Szilard; como ser humano, estoy en deuda
con los muchos miembros de mi familia sacrificados en Auschwitz, merced a los cuales me
encuentro ante esta cuenca como sobreviviente y testigo. Debemos curarnos del ansia de
conocimiento absoluto y de poder. Debemos acortar la distancia entre la motivación de los
impulsos y el acto humano. Debemos acercarnos más a nuestros semejantes.

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