martes, 26 de marzo de 2013

Carta de Roald Dahl a los antivacunas

Dahl, su esposa Patricia y sus hijos Theo, Tessa y Olivia en 1961 

Sin duda el británico Roald Dahl es un escritor principalmente conocido por títulos dirigidos al público infantil como Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, Matilda y un largo etcétera. Menos conocida es su obra para adultos con títulos imprescindibles como Relatos de lo inesperado o Mi tío Ostwald, libro que ya reseñé en su día y que recomiendo encarecidamente. Y aún menos conocida fue su ingeniosa aportación a la neurocirugía cuando participó en el desarrollo de la válvula Wade-Dahl-Till tras el terrible accidente de su hijo Theo. En 1960, el pequeño Theo de apenas cuatro meses fue atropellado en su carrito por un taxi y sufrió graves lesiones que le provocaron hidrocefalia. Necesitó la colocación de una válvula y ante los problemas que surgieron con la misma, Dahl buscó ayuda y consiguió pasar a la historia de la medicina por su contribución (Podemos leer la historia completa en este artículo de JoF).

Pero hoy quiero traer al blog una terrible historia de la vida de Dahl que he descubierto recientemente. Dos años después del accidente de Theo, en noviembre de 1962, la tragedia volvería a la vida de la familia Dahl. Su hija Olivia, con apenas siete años de edad, falleció por las complicaciones de un sarampión. Un Roald Dahl, que según sus biógrafos nunca pudo superar la pérdida de su hija, publicó este desgarrador texto en 1986. Unas palabras que todos deberíamos leer y que me permito reproducir a continuación (la traducción está sacada de aquí y la fuente original es esta):


«SARAMPIÓN: Una enfermedad peligrosa, por Roald Dahl
Olivia, mi hija mayor, cogió el sarampión cuando tenia 7 años. En tanto la enfermedad seguía su curso habitual recuerdo leerle a menudo mientras estaba en cama y no sentirme particularmente alarmado. Una mañana, mientras se encontraba bien camino de recuperarse, estaba sentado en su cama mostrándole cómo crear animalitos con escobillas limpiadoras de colores, y cuando le tocaba el turno a ella de hacer uno, me di cuenta de que sus dedos y su mente no estaban coordinados y que no podía hacer nada.
“¿Te encuentras bien?” Le pregunté
“Tengo sueño”, me contestó
Una hora después estaba inconsciente. Doce horas más tarde estaba muerta.
El sarampión se había convertido en una terrible cosa llamada encefalitis por sarampión y no había nada que los médicos pudieran hacer por salvarla.
Eso fue hace 24 años, en 1962, pero incluso ahora, si un niño con sarampión desarrolla la misma reacción mortal que Olivia, sigue sin haber nada que los médicos puedan hacer para ayudarle.
Por otra parte, hay algo que los padres pueden hacer para asegurarse que este tipo de tragedia no les ocurre a sus hijos. Pueden insistir en que sus hijos sean inmunizados contra el sarampión. Yo no pude hacerlo por Olivia en 1962 porque en aquella época no se había descubierto aun una vacuna efectiva contra el sarampión. Hoy existe al alcance de todas las familias una vacuna segura y eficaz y lo único que tienes que hacer es pedirle a tu médico que la administre.
Todavía no está generalmente aceptado que el sarampión pueda ser una enfermedad peligrosa.
Creedme, lo es. En mi opinión, los padres que ahora rechazan que sus hijos sean inmunizados están poniendo sus vidas en peligro.
En Estados Unidos, donde la vacunación contra el sarampión es obligatoria, tanto el sarampión como la viruela han sido virtualmente erradicados.
Aquí en Gran Bretaña, donde muchos padres rechazan, bien por obstinación, ignorancia o miedo, que sus hijos sean inmunizados, todavía padecemos 100.000 casos de sarampión cada año.
De entre ellos, mas de 10.000 sufrirán efectos secundarios de un tipo u otro.
Al menos 10.000 desarrollarán infecciones de oído o de pecho.
Alrededor de 20 morirán.
ACABEMOS CON ESO.
Cerca de 20 niños morirán de sarampión cada año en Gran Bretaña.
¿Y qué riesgos corren tus hijos al ser vacunados?
Son casi inexistentes. Atiende. En un distrito de aproximadamente 300.000 personas, ¡solo habrá cada 250 años un niño que desarrolle efectos secundarios graves por vacunarse! La probabilidad es de uno entre un millón. Se puede pensar que hay más probabilidad de que tu hijo se atragante hasta morir con una barra de chocolate que de resultar gravemente enfermo por ser vacunado contra el sarampión.
¿De qué narices te preocupas?
Es casi un crimen permitir que tus hijos no estén vacunados.
El momento ideal es alrededor de los 13 meses de edad, pero nunca es tarde. Todos los niños en edad escolar que todavía no han sido vacunados deberían pedirle a sus padres hacerlo lo antes posible.
A propósito, dediqué dos de mis libros a Olivia, el primero fue “James y el melocotón gigante”. Eso fue cuando todavía estaba viva. El segundo fue “El Gran Gigante Bonachón -The BFG”, dedicado a su memoria después de morir de sarampión. Verás su nombre al principio de cada uno de esos libros. Y se lo feliz que se sentiría si pudiera saber que su muerte ha ahorrado una buena cantidad de enfermedad y muerte entre otros niños.»

Tomemos nota. ACABEMOS CON ESO (LET THAT SINK IN), como afirma Dahl en mayúsculas. Personalmente en esta nueva época de oscurantismo que estamos volviendo a vivir (como dice Salvador Macip en este artículo) sigo viendo con estupor y asombro como el movimiento antivacunas tiene cada vez más adeptos. Me parece asombroso que se le dé crédito y me entristece. Solo se me ocurre una frase para terminar: Nescencia necat.  

¡Salud!

Más información:
Roald Dahl's secret notebook reveals heartbreak over daughter's death

martes, 19 de marzo de 2013

'El ascenso del hombre', la obra maestra de Jacob Bronowski en Youtube y subtitulada

Los lectores de más veteranos de EPAP conocen de sobra mi admiración por la figura del desconocido para muchos Jacob Bronowski, magnífico divulgador cuya obra El ascenso del hombre inspiró a Carl Sagan su serie Cosmos. Ya escribí hace casi un año en Naukas sobre Bronowski,y en aquel momento era un poco complicado conseguir un visionado decente de la serie on line, y menos aún subtitulada.

Pues he aquí la sorpresa de que esta mañana he encontrado por casualidad que Francisco Javier Rodríguez Torres, a quien no tengo el placer de conocer, ha subido la serie completa subtitulada en español. Desde aquí, mi más sincero agradecimiento para Francisco.

Sin más, os dejo con los enlaces. Os aseguro que esta serie es oro puro. :-)

Salud!


lunes, 18 de marzo de 2013

La estrella de la tarde (Evening Star) [Poema de Edgar Allan Poe]


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'Twas noontide of summer, And mid-time of night; And stars, in their orbits, Shone pale, thro' the ligh tOf the brighter, cold moon, 'Mid planets her slaves, Herself in the Heavens,Her beam on the waves. I gazed awhile On her cold smile; Too cold- too cold for me-There pass'd, as a shroud, A fleecy cloud, And I turned away to thee, Proud Evening Star, In thy glory afar, And dearer thy beam shall be; For joy to my heartIs the proud part, Thou bearest in Heaven at night, And more I admireThy distant fire, Than that colder, lowly light.
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Era en el corazón del verano y en medio de la noche. Las estrellas marchando en sus órbitas brillaban con un pálido resplandor a través de la luz más viva de la fría luna, mientras que ésta, rodeada de los planetas, sus esclavos, lanzaba desde lo alto de los cielos, sus rayos sobre las olas.
Yo contemplaba su triste sonrisa, demasiado fría, demasiado fría para mí. Una nube oscura vino a pasar, semejante a un sudario, y fue entonces que me volví hacia ti, Estrella del Sur, orgullosa en tu gloria lejana. Y ahora me será más querida tu luz, porque lo que me traes de más magnificente a través del cielo nocturno, es la alegría de mi corazón, y yo prefiero tu discreto y lejano resplandor a esa llama cercana pero más fría.
-Edgar Allan Poe, 1827-

domingo, 17 de marzo de 2013

Pruebe la ciencia [Fragmento del libro 'El mundo y sus demonios' de Carl Sagan]



«Si uno quiere saber cuándo será el próximo eclipse de sol, puede preguntar a magos o místicos, pero le irá mucho mejor con los científicos. Le dirán dónde colocarse en la Tierra, para verlo, cuándo debe hacerlo y si será un eclipse parcial, total o anular. Pueden predecir rutinariamente un eclipse solar, al minuto, con un milenio de anticipación. Una persona puede ir a ver a un brujo para que le quite el sortilegio que le provoca una anemia perniciosa, o puede tomar vitamina B12. Si quiere salvar de la polio a su hijo, puede rezar o puede vacunarle. Si le interesa saber el sexo de su hijo antes de nacer, puede consultar todo lo que quiera a los adivinos que se basan en el movimiento de la plomada (derecha-izquierda, un niño; adelante-atrás, una niña... o quizá al revés) pero, como promedio, acertarán sólo una de cada dos veces. Si quiere precisión (en este caso del noventa y nueve por ciento), pruebe la amniocentesis y las ecografías. Pruebe la ciencia.»
-Carl Sagan, El mundo y sus demonios-

Reto EPAP #25

Hay poca poesía en esta caricatura relacionada con nuestro personaje

Sin que sirva de precedente, y solo por esta vez, cambiamos el formato de los retos EPAP. En el siguiente fragmento escrito sobre el personaje X se esconde una de las figuras más importantes de la historia de la química. ¿De quién se trata? Antes de utilizar Google a lo bestia y perder todo el romanticismo del reto te dejo unas cuantas pistas sobre nuestro personaje: era bajito, fue famoso por experimentar sobre sí mismo de forma un tanto salvaje, recogía algunos de sus experimentos en forma de poesía e ideó una lámpara que salvó muchas vidas ;-)
«X avanza en su carrera química a grandes zancadas, igual que lo hizo en su comienzo […] La química, puedo verlo con claridad, lo poseerá por completo y de forma exclusiva: no le dejará tiempo para adquirir otro conocimiento. En poesía, no hará nada más: habla de ella y eso es todo; no puedo instarlo a que haga promesas que quizá es mejor que rompa a que mantenga. En su propia ciencia él será el primero y hace tiempo que los más altos lugares de la poesía están ocupados.»



NOTA: Esta entrada participa en la XXIII edición del Carnaval de la Química alojado en el muy recomendable y divertido blog molesybits


domingo, 10 de marzo de 2013

Nunca la perspectiva fue tan literal [Charla TEDx]

Si a estas alturas de la película, tras casi tres años de existencia de este blog, no sabes de dónde viene el nombre del mismo y su subtítulo, aquí tienes una oportunidad de conocerlo de la mano del que suscribe. Os dejo con la charla que tuve el honor de impartir en el reciente TEDxMurcia que se celebró el pasado 16 de febrero.


viernes, 8 de marzo de 2013

Desde los átomos hasta las galaxias [infografía HD]

Impresionante animación. Podría pasarme el fin de semana jugando con esta infografía interactiva. No os la perdáis en pantalla completa ;-) 


domingo, 3 de marzo de 2013

¿Quién es el hamiltoniano? [Extracto del libro 'Mr. Tompkins in Wonderland' de George Gamow]

Ilustración original del libro Mr. Tompkins in Wonderland (1940)


«—¡Siga disparando! —gritó el profesor—. ¡Reparta el fuego alrededor, sin cuidarse de hacer blancos precisos! No es más que un tigre, pero está disperso en torno a nuestro elefante. ¡Nuestra única esperanza es alzar el hamiltoniano!
El profesor cogió otro rifle y el estruendo de las descargas se mezcló con los rugidos del tigre cuántico. Al señor Tompkins le pareció que pasaba una eternidad. Finalmente, una de las balas "acertó" y, para gran sorpresa del señor Tompkins, el tigre (pues en uno se convirtió) salió por el aire con tal ímpetu que, tras describir un arco, fue a caer detrás de un palmar distante.
—¿Quién es el hamiltoniano? —preguntó el señor Tompkins cuando volvió la calma—. ¿Algún famoso cazador que trató usted de sacar de la tumba para que viniera en nuestra ayuda?
—¡Oh, lo siento de veras! —explicó el profesor—.
Excitado por el combate empecé a utilizar el lenguaje científico, que usted no entiende. Hamiltoniana se llama a una expresión matemática que describe la interacción cuántica entre dos cuerpos. Toma el nombre de un matemático irlandés, Hamilton, quien fue el primero en aplicarla. Sólo quise decir que disparando más balas cuánticas aumentaríamos la probabilidad de interacción entre la bala y el cuerpo del tigre. En el mundo cuántico, como acaba usted de ver, por cuidado que se ponga al apuntar, es imposible contar con dar en el blanco.
Como la bala se dispersa, lo más que llega a alcanzarse es cierta probabilidad finita de acertar, jamás la certidumbre. Hemos gastado aproximadamente 30 balas para lograr un verdadero blanco sobre el tigre. Lo mismo sucede en nuestro mundo de todos los días, pero en escala mucho menor. Lo que pasa es que, como ya le he explicado, en el mundo ordinario hay que investigar partículas diminutas, como los electrones, para advertir estos efectos. Tal vez sepa usted que todo átomo consta de un núcleo relativamente pesado, en torno al cual gira determinado número de electrones. En un principio se creyó que el movimiento de estos electrones en torno al núcleo era del todo análogo al de los planetas alrededor del Sol hasta que un análisis más profundo demostró que las nociones ordinarias acerca del movimiento son demasiado groseras para los sistemas de dimensiones atómicas. Las acciones que intervienen en los átomos son del mismo orden de magnitud que el cuanto elemental de acción; de ahí que el cuadro se haga muy confuso. El movimiento de un electrón alrededor de un núcleo atómico es, en buena parte, análogo al del tigre por los alrededores de nuestro elefante: parecía estar en todas partes a la vez.
—¿Y alguien se dedica a disparar a los electrones, como nosotros al tigre?
—¡Naturalmente! El núcleo mismo emite en ocasiones cuantos de luz de elevada energía, unidades elementales de acción luminosa. Y también es posible disparar a los electrones desde el exterior, iluminando el átomo con un rayo de luz. Sucede lo mismo que con el tigre: muchos cuantos de luz atraviesan la zona ocupada por el electrón sin afectarlo en lo más mínimo, hasta que uno acaba por actuar sobre él, expulsándolo del átomo. Es imposible perturbar levemente un sistema cuántico; o no sucede nada o el cambio es decisivo.
—Igual que el gatito que no puede ser acariciado en el mundo cuántico sin perecer —concluyó el señor Tompkins.»
-Mr. Tompkins in Wonderland, George Gamow -