viernes, 30 de septiembre de 2011

Una cebolla con millones de capas

La gente me pregunta: "¿Está buscando usted las leyes últimas de la física?". No, en absoluto; solo busco para descubrir más cosas del universo, y si resulta que hay una ley última y simple que lo explica todo, que así sea; sería bueno descubrirla. Si resulta que es como una cebolla con millones de capas, pues así será.
                      --Richard Feynman, The pleasure of finding things out--

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Nuestro destino es el conocimiento [Extracto del libro: Los dragones del Edén]

Jacob Bronowski en Cambridge, con su nieto Daniel Bruno Jardine

En el último capítulo de The ascent of man, Bronowski se confiesa entristecido «al verme súbitamente rodeado, en  Occidente, por un sentimiento de pavoroso achicamiento, de retroceso ante el saber». Supongo que, en parte, Bronowski se refería a la limitada comprensión y escaso valor que se concede a la ciencia y a la técnica —que tanto han contribuido a configurar nuestra existencia y la de múltiples civilizaciones— en el ámbito de las comunidades sociales y políticas; pero también a la creciente popularidad de diversas pseudociencias, de una ciencia marginal y populachera,  del misticismo y de la magia.

En la actualidad se observa en Occidente (no así en los países  del Este) un renovado interés por doctrinas ambiguas, anecdóticas y a menudo manifiestamente erróneas que, si fueran ciertas, descubrirían cuando  menos la existencia de un universo más sugestivo, pero que no siéndolo, implican una desidia intelectual, una endeblez mental y  una dispersión de energías muy poco prometedoras de cara a nuestra supervivencia. Entre dichas doctrinas se cuenta la  astrología (según la cual, al nacer yo una serie de astros situados a cien billones de millas de distancia se conjuntan en una casa o morada que condiciona fatalmente mi destino); está, también, el  «misterio» del triángulo de las Bermudas (que en sus varias versiones alude a la existencia  de unos objetos volantes no identificados con base  en las aguas costeras de dichas islas que engullen buques y aeronaves); los relatos sobre platillos volantes en general; la creencia en astronautas que vivieron en un pasado remoto; la fotografía de espectros; la piramidología (que, entre otras muchas cosas, sostiene la peregrina idea de que si guardo mi hoja de afeitar en el interior de una pirámide de cartón en vez de hacerlo en un estuche rectangular, conservo el filo mucho más cortante); la es-cientología; las auras  y la fotografía kirliana; la vida emocional y preferencias musicales de los geranios; la cirugía psíquica; los modernos augures y profetas; el doblamiento a distancia de cuchillos y otros objetos cortantes; las proyecciones astrales; el catastrofismo velikovskiano; Atlantis y Mu; el espiritismo; y la doctrina de la creación específica del hombre, por parte de un dios o dioses, pese a la estrechísima relación que nos une con las restantes especies animales, tanto en el plano de la bioquímica como de la fisiología  cerebral. Tal vez exista un atisbo de verdad en alguna de estas doctrinas, pero la amplia aceptación de que gozan trasluce una absoluta falta de rigor intelectual, una grave carencia de escepticismo y la necesidad de sustituir la experimentación por el propio deseo. Por regla general son —excúsenme la expresión— teorías generadas en el sistema límbico y en el hemisferio  derecho, filigranas de la ensoñación, respuestas naturales  —el término es, indudablemente, muy apropiado al caso— y humanas a la complejidad del medio que nos rodea. Pero son también doctrinas místicas y ocultas, concebidas de tal forma que eluden toda refutación y no pueden ser contrastadas con argumentos racionales. Por contra, estimo que la apertura hacia un futuro esclarecedor sólo puede  venir dada a través de la plena operatividad del neocórtex. Debe llegarnos de la razón, entremezclada con la intuición y los componentes del sistema límbico y del complejo R, desde luego, pero de la razón al fin y al cabo, lo que supone una valerosa asunción del mundo tal como es en realidad. 
 Sólo durante el último día del calendario cósmico  aparecen en  la Tierra mecanismos intelectuales dignos de mención. El funcionamiento conjuntado de ambos hemisferios cerebrales es el instrumento con que la naturaleza nos ha provisto para que podamos sobrevivir, y no es probable que la especie humana consiga este objetivo sin hacer un uso cabal y creativo de nuestro entendimiento. 
 «Somos una civilización científica —ha dicho Jacob Bronowski—. Eso significa una civilización en la que el saber y su integridad son factores cruciales. Ciencia no es más que una palabra latina que significa conocimiento... Nuestro destino es el conocimiento»
                                                 --Carl Sagan, Los dragones del Edén (1977)--

martes, 27 de septiembre de 2011

El rap de la tabla periódica

A continuación podemos ver una frikada que he visto en la siempre recomendable web The periodic table of videos de la Universidad de Nottingham. El rap comienza a partir del minuto 1:20 aproximadamente.

Una advertencia, la melodía rapera tiene su estribillo adictivo :) He avisado.




NOTA: Esta entrada es mi segunda participación en el VII Carnaval de la Química, que en esta edición acoge generosamente el blog Feelsynapsis”.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

martes, 13 de septiembre de 2011

La influencia de la mitología en la ciencia (9ª Parte): Urano

Urano, il castrato
¡Zas! | Fuente: Wikimedia

Los dioses griegos no se andaban por las ramas y cortaban por lo sano sus disputas. En la mitología griega, al contrario que en otras mitologías, no nos encontramos con un universo de bondad, caridad y amor fraterno. No, precisamente nos encontramos con todo lo contrario: disputas, asesinatos, conspiraciones, infidelidades, traiciones, mutilaciones... Algo más parecido al mundo real. 

Para los antiguos griegos la diosa de la madre tierra (Terra mater para los romanos) era la generosa y fecunda Gea, conocida como "la del amplio pecho" según Hesíodo. Con esos atributos extraña un poco que Gea "sin mediar el grato comercio", como dijo el agudo de Hesíodo, engendrara a su primogénito Urano, el poderoso dios del firmamento.

De la unión de Gea con Urano nacieron muchos vástagos: los Titanes -Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Japeto y Crono- y las Titánides -Tía, Temis, Mnemósine, Febe, Tetis y Rea-, además de Cíclopes, Hecatónquiros... una familia numerosa digna de elogio y difícil de mantener hasta para un dios. Urano, temeroso de que tanta prole le arrebatara el poder cuando crecieran, obligaba a su madresposa Gea a que mantuviera a todos sus hijos en las entrañas de la tierra sin que pudieran ver la luz, encadenados sin esperanza en la negra caverna de Tártaro


Gea estaba muy cansada y harta de la tiranía que su maridohijo le imponía. Hablo con Crono (Saturno), el pequeñín de los Titanes, y le convenció para que se rebelara contra su padre. Gea tenía ya preparada su cruel venganza, quizá la peor imaginable. Armó a Crono con una hoz afilada, lo condujo a los aposentos donde descansaba un desprevenido Urano, y aquel imponente y esplandoroso dios que se acostó como un machote... se despertó cual inesperado castrato. 


Los detalles sobre lo que hizo después Crono con las miserias de su padre, el nacimiento de Afrodita, la carrera artística de Urano como cantante de ópera y todo lo demás, lo dejaremos para otro día, porque bastante mal cuerpo nos ha dejado ya esta historia.

Así en el cielo como en la tierra 

Según la mitología griega, Gea y Urano surgieron del Caos, ese ente primordial tan inescrutable e insondable que existía antes de los dioses y sus fuerzas elementales.
Gea en griego antiguo significa "suelo" o "tierra" y Urano se corresponde con "cielo" o "firmamento". Cielo y tierra, la composición del universo surgida del caos inicial.



A la ciencia que estudia la tierra la llamamos Geología, a la que la mide Geometría y a la que la describe Geografía. Pero ¿Cómo llamamos a la ciencia que estudia el cielo? Bueno, nosotros Astronomía, pero en otros idiomas, como el inglés, hay términos relacionados con la astronomía que derivan de la palabra Urano como es uranography, o en portugués uranografía. Una destacada influencia.


Urano desde la Voyager 2 (1986) | Fuente: NASA


El planeta Urano es el séptimo del Sistema Solar, el tercero en tamaño, y el cuarto en cuanto a masa se refiere. Pese a ser detectable a simple vista en el cielo nocturno, no fue catalogado como planeta por los astrónomos de la antigüedad debido a su escasa luminosidad y a la lentitud de su órbita. Fue en 1781 cuando William Herschel, un astrónomo inglés de origen alemán, empleando un telecopio reflector de 152 mm construido por él mismo descubrió un nuevo objeto -que en principio creyó que era un cometa- situado en una posición más lejana a las conocidas hasta entonces. Los planetas conocidos hasta las observaciones de Herschel en 1781 eran unos objetos observables en el cielo a simple vista y descubiertos desde la antiguedad. 

Sin embargo, el nuevo planeta que encontró Herschel era un objeto de una intensidad muy débil y aunque puede verse a simple vista, nadie lo había considerado como un planeta.
Confirmada la naturaleza del objeto, Herschel propuso el  nombre de Georgium Sidus (el equivalente latino de «estrella de Jorge») para el nuevo planeta en honor al entonces rey de Inglaterra Jorge III. Y así se siguió llamando hasta 1850 en Gran Bretaña.


Pero la comunidad científica de la época no estuvo de acuerdo con un nombre tan localista y complaciente. En consecuencia, y buscando una alternativa más lírica y que no desentonara con el resto de los nombres de astros y planetas, el astrónomo alemán Johann Elert Bode fue quien propuso para el nuevo planeta el nombre de Urano, el nombre del padre de Cronos (Saturno), con el argumento de que ya que Saturno era el padre de Júpiter (Zeus), la consecuencia más razonable sería que el nuevo planeta descubierto fuera nombrado como el padre de Saturno (Cronos). Y así quedó.

Pocos años después, en 1789, el químico alemán considerado como el padre de la química analítica Martin Klaproth, descubrió un nuevo metal. Los alquimistas de la Edad Media bautizaban algunos de los metales con los que  trabajaban con nombres de planetas del cielo. Y de esta manera, un nostágico de aquellos tiempos como Klaproth consideró que debía poner al nuevo metal el nombre del nuevo planeta, por lo que lo bautizó como uranium (uranio). 

Uranio producido durante el Proyecto Manhattan | Fuente: Wikimedia

El uranio es un elemento químico radiactivo de color blanco plateado, de la serie de los actínidos, cuyo símbolo químico es U y su número atómico es 92. Es un metal pesado, dúctil, maleable, muy tóxico y fácilmente inflamable. Abunda en la naturaleza, en la que se encuentra disperso, pero principalmente lo encontramos en los minerales pechblenda y carnotita. En la actualidad, la principal aplicación del uranio es como combustible en la industria nuclear, aunque en el recuerdo siempre nos quedará asociarlo a la iname historia de la bomba atómica y la escala bélica nuclear.

Y ya que a Klaproth la inspiración con el uranio le vino del cielo, en 1798 y tras aislar a otro metal (descubierto en 1792 por Franz Müller Von Reichenstein), pensó en compensar de alguna manera su elección anterior. El nuevo elemento se llamaría telurium (telurio), nombre derivado de tellus (tierra).
_______

NOTA: Esta entrada es mi primera participación en el VII Carnaval de la Química, que en esta edición acoge generosamente el Blog Feelsynapsis”.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Sorteamos un ejemplar del libro "La Pizarra de Yuri. Historias de ciencia al calor del fuego"

No todo va a ser sufrimiento en la andadura de poco más de un año de este humilde blog. Llega el comienzo de curso y me gustaría tener un pequeño detalle con los pocos lectores que pasan por aquí. Y que mejor detalle que regalar un libro (de los de papel, porque ahora hay que especificarlo) y que mejor libro que el primer libro del amigo Yuri de La Pizarra de Yuri. Ya me gustaría a mí tener presupuesto para regalaros un ejemplar a todos y cada uno de vosotros, fieles o infieles lectores, pero tendremos que hacer un sorteo. Es lo que hay.

Cómo participar

Muy sencillo. Debes dejar un comentario en este post indicando cuál es tu entrada favorita de las 269 que he publicado desde aquel 5 de abril de 2010 en donde comencé esta locura. Soy consciente de que nadie, o casi nadie, las ha leído todas. Así que si has leído al menos un par de ellas, pues eliges la menos mala y la mencionas en los comentarios. Si eres alguien que ha leído todas las entradas, sinceramente, me das un poco de miedo y prefiero no saber de tu existencia :-P 

Para garantizar, en lo humanamente posible, que no se llene el blog de spamers ávidos de adquirir más oportunidades para el sorteo, tras dejar tu comentario necesito validarlo de alguna manera. Lo más sencillo que se me ha ocurrido es que envíes un mail a la dirección oficial de Ese punto azul pálido, que puedes obtener si miras en la barra derecha del blog, bajo la inspiradora imagen que da título a esta bitácora personal. La otra opción es enviarme un tweet a mi cuenta de Twitter @DaniEPAP. En ambos casos es necesario que pueda saber qué comentario corresponde con tu email o tweet. Para ello es imprecindible que utilices el mismo nombre o pseudónimo. [No, no tengo facebook, y Google+ lo uso poco].


Pero mejor lo aclaramos con un sencillo ejemplo: Si tu entrada favorita es, por decir alguna, ¿Por qué tengo un blog? pues me lo indicas como comentario en este post, algo así como "Pedazo de c*****, me hiciste llorar con esa entrada. Fdo. Gurb" y luego me envías un mail o tweet  diciendo "Soy Gurb y ya he participado en el sorteo". De esta manera intento evitar que un mismo usuario participe varias veces. Me fío de vosotros, no penséis mal, pero los que somos de Murcia hemos visto la verdadera cara de la naturaleza humana en el desfile primaveral del Entierro de la sardina, y sé que mucha gente es capaz de matarse por un juguete de mediopelo o un pito, si lo dan gratis. Además, y siendo sinceros, por el libro de Yuri hasta yo mismo sería capaz de hacerlo. 
Ya lo dijo Groucho Marx: "Disculpen si les llamo caballeros, pero es que todavía no les conozco bien". :-P


Bromas aparte, a cada comentario vuestro le asignaré un número correlativo por orden de publicación. Y el próximo día 9 de septiembre a las 21:00 se cerrará el plazo para participar, y en función del número de comentarios ya veré si el ganador lo hago coincidir con los dos o tres últimos números del sorteo de la lotería nacional del sábado 10 de septiembre o busco otro sistema. Tranquilos, mentes matemáticas, el premio no quedará desierto y por favor, dadme tiempo para pensar en cómo hacer este sorteo de forma ecuánime y transparente. Se admiten ideas, no lo tengo claro aún. Ah, importante: los gastos de envío para el ganador correrán de mi cuenta, ya seas residente en Houston o en Baikonur (opción preferida).



Anímate a participar, dime cuál ha sido tu entrada favorita de Ese punto azul pálido y podrás tener en tus manos uno de estos ejemplares ;-)


Y si no tienes suerte en el sorteo, puedes debes comprar el libro aquí.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Papá, ¿hoy está nublado?


Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter.
                                                                    -Carl Sagan, Pale Blue Dot-

En la vida hay que aprovechar las oportunidades en su justo momento, porque puede que no se repitan. Y eso fue precisamente lo que hice tras una pequeña conversación que tuve este verano con mi hija, pocos días antes de su quinto cumpleaños:
-Papá, ¿hoy está nublado?
-No, Diana. Está bastante despejado- respondí.
-Entonces... ¿Podemos ver los planetas y las estrellas?
Unos días antes, en una conocida cadena de tiendas de juguetes, Diana se había fijado en una caja que mostraba fotografías de planetas y me llamó emocionada:
-Papá, papá, ¿qué es esto?
-Un telescopio. Sirve para ver mejor los planetas.
-¿Me lo compras?- preguntó con esa mirada brillante que solo los niños son capaces de poner.
No se lo compré en ese momento, necesitaba la opinión de un experto. Y la recomendación llegó del amigo amazer @Darksapiens que me habló de cierto cacharrillo a buen precio (menos de lo que me cuesta llenar el depósito del coche) y de buena calidad.

Hoy he tomado esta foto.



Es posible que este telescopio pase a ser en poco tiempo un juguete olvidado, quizá no vuelva a interesarle a Diana -o a su hermano pequeño, cuando crezca- la observación del cielo estrellado, ni me pregunte más por la Estación Espacial Internacional o por el rugido de los cohetes al despegar. Sí, es bastante probable que sea una moda pasajera para una niña, la vida es así, pero dejadme que disfrute de este momento. No intentaré, porque no es mi estilo, influirles o condicionarles de alguna manera para que se aficionen a la observación astronómica. Para nada. Pero me tendrán ahí y tendrán su primer telescopio.


Puede que esta noche haya nubes en el cielo..., pero hoy no está nublado.